La sequoia del jardín del Palacio de Navarra contará desde este año con un pararrayos

Actualizado 22/06/2007 18:42:46 CET

Este ejemplar, declarado Monumento Natural en 1991, cumplirá este invierno 152 años en su actual emplazamiento

PAMPLONA, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

La sequoia del jardín del Palacio de Navarra contará desde este año con un pararrayos, con lo que se convertirá en el primer árbol de la Comunidad foral que esté protegido por este sistema. De hecho, en el mes de septiembre del año 1933 este ejemplar fue dañado seriamente por un rayo que le destrozó la copa.

El departamento de Medio Ambiente, a través de su Servicio de Conservación de la Biodiversidad, es el responsable de las labores de mantenimiento y conservación de la Sequoia y de todos los árboles monumentales de Navarra.

En la presentación de los trabajos han estado presentes el director general de Medio Ambiente, Juan José Grau Lasheras; el director del Servicio de Conservación de la Biodiversidad, Enrique Eraso Centelles; y Yolanda Val Hernández, ingeniera de montes del Departamento.

La sequoia del Palacio del Gobierno de Navarra es uno de los 31 Monumentos Naturales declarados en Navarra, en concreto el Monumento Natural nº 25. Se trata de la especie Sequoiadendron giganteum (Lamb), originaria de Norteamérica, concretamente de Sierra Nevada (California). Tiene una altura de unos 38 metros, un diámetro de tronco a 1,30 metro del suelo de 2,10 metros y un perímetro a esta misma altura de 6,40 metros.

La instalación del pararrayos está motivada por los tormentas que desde hace algún tiempo se están produciendo en Navarra con importantes descargas eléctricas. De hecho, los árboles de gran porte, especialmente sequoias y cedros, son los pararrayos naturales más efectivos.

Los rayos, al caer sobre los árboles, tienden a bajar a tierra a lo largo del tronco dibujando una hélice a través del cambium. Si no encuentran fácilmente la salida a tierra explotan dentro del árbol pudiendo llegar a partirlo longitudinalmente.

La instalación de un pararrayos en esta sequoia tiene como objetivos proteger al árbol de los impactos de rayo que causan daños irreparables en el mismo y que tarde o temprano van a suceder, ya que la sequoia ha superado la altura de los edificios circundantes; proteger a las personas que tras un impacto de rayo sobre la sequoia y rotura de su estructura se puedan ver amenazadas; y proteger los bienes del entorno del árbol.

Si este no fuera un ejemplar único y estuviera en medio de un bosque, la caída de rayos sobre árboles puede ser hasta beneficiosa porque tienen un efecto rejuvenecedor de los mismos al inducir nuevos rebrotes.

En Navarra no existen pararrayos instalados en árboles. Se tiene constancia de que en España sólo Patrimonio Nacional comenzó hace 10 años con la instalación de algunos de ellos (el primero fue en una sequoia) en las coníferas de mayor altura localizadas en el Palacio de la Granja en la Sierra de Segovia y Madrid.

No existe normativa estatal que regule la instalación de pararrayos en árboles por lo que se ha optado por recoger y aplicar la normativa americana existente al respecto que está muy desarrollada por ser este país uno de los de mayor experiencia en este campo, ya que cuentan con las especies de árboles que alcanzan mayor altura en el mundo. Por ejemplo, esta normativa americana establece que si el ejemplar a proteger tiene más de 1 metro de diámetro se deberán instalar 2 líneas conductoras a cada lado del tronco.

De este modo, para la instalación de este pararrayos los técnico se han acogido a la ANSI A300 de la Sociedad Internacional de Arboricultura y a las NTJ 03S. En cambio, sí que existe normativa estatal sobre puestas a tierra para edificaciones que, aún no siendo específica para árboles, se han considerado.

El presupuesto de esta instalación y los trabajos asociados asciende a la cantidad de 18.000 euros. Tras la instalación de este pararrayos será necesario realizar revisiones anuales tanto de la instalación aérea como de la toma de tierra para evitar pérdidas de eficacia con el transcurso del tiempo.

Estas revisiones anuales se llevarán a cabo en la época en la que el terreno esté más seco comprobando la continuidad eléctrica en los puntos de puesta a tierra y también después de que haya constancia de que la instalación haya sido impactada por un rayo. Se medirá la resistencia de las tomas de tierra que deberá ser en todo momento inferior a 10 W.

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