Actualizado 13/02/2007 01:03

Olivia Molina: "No por ser la hija de Angela Molina ya lo sé todo, tengo derecho a aprender y a equivocarme"

HABLA EN EXCLUSIVA DE SU MADRE, DE SU ABUELO ANTONIO Y DE SU VIDA PERSONAL Y PROFESIONAL

A sus 26 años, esta joven actriz lucha para hacerse un hueco en las artes escénicas al margen de su apellido. Olivia Molina, conocida por su trabajo en las series de televisión Al salir de clase y A tortas con la vida , reconoce que aún está empezando a pesar de que se atreve a trabajar con importantes directores del panorama nacional. Dice que la mayor aportación de su familia a su carrera ha sido el cariño por la interpretación y una sensibilidad especial para ello, de tanto escuchar bondades del mundo de los actores en su casa a la hora de comer. Admira profundamente a su madre, Ángela Molina, que ha sido una pieza clave, tanto en su vida personal como en la profesional y que le ha enseñado el amor por el teatro. Pero Olivia quiere hacer su propia carrera y para ello se esfuerza aprendiendo de los grandes profesionales de los que se rodea. Sencilla y amante de su familia, muy protectora con sus cuatro hermanos pequeños e ilusionada con la obra en la que participa, la recientemente estrenada Un enemigo del pueblo , se declara introvertida e insegura a pesar de que tiene muy claro lo que quiere.

¿Cómo es Petra, tu personaje en Un enemigo del pueblo ?

Petra es hija del doctor Stockmann, el protagonista de la obra. Ella es toda la fuerza de la juventud y las ganas de cambiar las cosas. Es el apoyo más fuerte de su padre. Es una persona muy cristalina que todavía no está contaminada por intereses ni desilusionada por la vida. Muy concienciada con lo que pasa a su alrededor pero muy ingenua porque todavía no sabe que las cosas se manipulan por el dinero. Es un personaje muy bonito porque es muy íntegra.

¿Qué hay de Petra en ti?

Yo soy distinta porque soy bastante introvertida. Me gusta comunicar pero con otras armas: a través de un personaje, a través de una historia. Pero cuando yo soy Olivia, soy distinta. Petra es mucho más valiente a la hora de comunicarse. Yo soy de otra manera aunque sí tengo un punto en el que sí que me gustaría que muchas cosas fuesen distintas pero soy consciente de que es muy difícil cambiarlas.

¿También eres así de reivindicativa?

Depende de para qué cosas. Las injusticias me encienden bastante y me suelo poner de parte del más débil pero soy muy distinta. Me ha costado afrontar este personaje porque tiene los pies en la tierra. Yo soy bastante soñadora.

Has dicho en alguna ocasión que eres bastante insegura. ¿Cómo hace una actriz para serlo y sin embargo interpretar a otros con aplastante seguridad?

A mi la inseguridad me hace estar continuamente investigando. Como nunca estoy segura del todo de que lo estoy haciendo bien, por mi inexperiencia, mi juventud o por mi forma de ser, siempre tengo el espíritu de investigar. El hecho de que yo sea insegura da igual. Interpretar a una persona con seguridad es mi trabajo y tengo las armas para ser segura. Yo observo a las personas y tengo referencias en las que apoyarme.

¿Esas referencias no te ayudan en la vida personal?

Absolutamente. Es lo bonito de la interpretación, que cada personaje te enriquece personalmente. Es un privilegio porque vas tocando diferentes maneras de pensar. Además, te hace más tolerante y más abierta a la forma de pensar de los otros.

¿De quién has aprendido más?

De todos los proyectos en los que he estado he aprendido. Evidentemente mi madre es una persona que admiro y respeto. La comprendo perfectamente y he visto su evolución y su trabajo. Desde muy pequeña la he visto ensayar y soltar sus textos. Algo viene de madre a hija y alguna curiosidad se te queda. Yo he nacido en una familia de artistas y me ha tirado ir por ese camino. De mi madre he aprendido un montón aunque ahora estoy con grandes profesionales de las que estoy intentando aprender todo lo que pueda.

¿Cómo llevas lo de venir de una familia de estirpe artística?

He nacido donde he nacido y estas son mis circunstancias. Sí hay un momento en el que me he preguntado lo que soy yo dentro de este camino que ellos han labrado durante todos estos años. Muchas veces me reconocen por ser la hija de y sí, lo soy, pero soy una persona y tengo derecho a aprender, tengo derecho a equivocarme. No por ser hija de mi madre ya lo sé todo, porque muchas veces te miran ahí con lupa. Vengo de una familia de cantantes, músicos y actores, obviamente hay algo que está en tu sangre. Es una sensibilidad hacia el arte que has tenido desde muy pequeña. Cuando yo me sentaba en la mesa se hablaba de arte, de interpretación, de directores y películas. Lo he mamado desde pequeña pero encontrar tu camino ahí es muy difícil. Sobre todo a una edad en la que estás buscando quién eres, cómo afrontas las cosas y cómo es tu personalidad. Yo tengo una familia muy respetuosa que no ha intentado ni sobreprotegernos, ni dejarnos tirados. Nos han transmitido su conocimiento y nos han respetado el nuestro.

¿Alguna vez te han recriminado por venir de donde vienes?

Alguna vez lo he sentido, lo que pasa es que como yo admiro tanto a mi familia, no he tenido problemas. Cuando me han hecho daño, he preferido hacer oídos sordos. Yo sé que tengo cosas que dar y voy a luchar por eso. No me aplaca que digan que porque soy hija de Ángela Molina lo he tenido más fácil, porque si quizá es cierto que haya tenido las puertas abiertas desde un principio pero después hay que mantenerlas. Una vez subida en el escenario, da igual que seas la hija de Ángela Molina.

¿Qué tal la experiencia de trabajar con tu madre?

Fue increíble porque de pronto mi madre es mi compañera de trabajo y una gran profesional. Se mezclan mucho las cosas pero también hay que poner la distancia sana y necesaria. Éramos dos actrices que tenían que enfrentarse en un escenario y la realidad que teníamos que crear en el escenario era tan distinta a nuestra realidad que incluso nos divertía. En El graduado teníamos que jugar y eso ha enriquecido mucho nuestra relación.

¿Trabajaríais juntas otra vez?

Ojalá, sería muy bonito, porque además yo ya tengo otra madurez, ya he hecho otras obras y creo que podríamos darnos otro tipo de cosas.

Tu madre dijo que de joven había hecho algún desnudo pero que ahora no lo haría. ¿Qué opinas tú de los desnudos en pantalla?

No entiendo por qué el desnudo se tiene que ver como algo fuera de lugar si no está fuera de lugar. Si el desnudo en pantalla está justificado y está cuidado me parece bien, incluso puede ser bellísimo. Respeto a las actrices que no lo quieren hacer o que en un momento dado se nieguen a hacerlo.

¿Qué no harías por tu profesión?

Es muy importante tener un equilibrio entre la profesión y la vida privada. Para mí, mi vida y mi familia es lo primero, porque son los pilares fuertes en los que apoyarme. El trabajo es inestable y tienes que tener cosas fuertes que te afiancen: tu pareja, tu vida, tu casa, tus amigos, tu familia. Eso no lo puedes perder nunca de vista porque incluso cuando estás en lo mejor de tu carrera necesitas gente que te recuerde cuál es tu realidad. La fama va y viene, es efímera y una tiene que saber dónde está su sitio.

Esas prioridades te las han inculcado en casa.

Tengo mucha suerte porque lo he visto y he crecido con una madre que es muy humilde y es una gran profesional que ha sabido llevar una familia con cinco hijos y una carrera como pocas actrices. Lleva trabajando desde los dieciséis años y ella ha sabido compaginar las dos cosas.

Al margen de la interpretación, la música también la has vivido desde la infancia. ¿No te has planteado cantar profesionalmente?

No porque me decanto absolutamente por la interpretación. Aunque en realidad es todo parte de lo mismo, de crear. Si tienes la oportunidad de cantar y te gusta y tienes algo que ofrecer por qué no.

¿Qué recuerdas de tu abuelo, Antonio Molina?

Mi abuelo falleció cuando yo tenía trece años. Recuerdo que era una gran persona y un gran cantante. Incluso hoy en día se me acercan personas alabando la voz de mi abuelo. En cierto modo sigue viviendo, porque me cuentan anécdotas de él. Es increíble ver como me envuelven historias del pasado que en cierto modo también forman parte de mí.

¿Qué ha sido lo que mayor satisfacción te ha dado en la vida?

Las personas a las que quiero.

¿Con quién compartes tus tardes?

Con mi gente, con las personas con las que me siento bien: con mis amigos, con mi pareja, con mis hermanos a los que admiro y adoro. Mis dos hermanos pequeños vinieron a mi estreno de Un enemigo del pueblo y es un apoyo muy especial para mí.

¿Vas a volver a la televisión?

De momento no, prefiero estar un tiempo aquí en el teatro. Vamos a estar hasta junio haciendo gira por Barcelona, Sevilla... Entonces de momento me quedo en el teatro, además me está gustando mucho estar sobre el escenario. Me da algo que yo necesito personal y artísticamente.

¿Cómo es tu relación con la prensa?

He tenido mis momentos difíciles aunque hace tiempo que no siento que me falten al respeto, pero sí he vivido lo de aparecer en una portada en topless y en ese momento sentí que era una especie de traición. Luego entendí que si estoy en una playa, estoy expuesta. Además tampoco es nada dramático, pasa y ya está. Lo que pasa es que sientes que te están violando una parte de tu intimidad.

¿Qué es lo que te une tanto a Ibiza?

He nacido y he pasado casi todos mis veranos de mi infancia y mi adolescencia. Es una isla a la que amo y de la que me siento parte. He pasado ahí mis mejores momentos. Aunque Madrid me encanta, en Ibiza he vivido cosas increíbles.

En la obra tienes dos hermanos pequeños con los que te llevas muy bien. ¿Te gustan los niños?

Siempre me han encantado. Quizá también por ser hermana mayor y haber tenido hermanos pequeños en la realidad como que he desarrollado un sentido de la responsabilidad y de la protección muy pronto. Uno de mis sueños sería estudiar educación infantil.

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