Lo que queda por hacer

MADRID, 6 Mar. (OTR/PRESS) -

   José Ignacio Gorigolzarri, presidente de Bankia, el hombre en el que confían millones de ahorradores para tratar de salvar inversiones dilapidadas y en el que confían poco los titulares de preferentes, víctimas de una estafa que les ha llevado a la ruina, analizó ayer, en los Desayunos de Europa Press, la situación de su casa financiera y la de la casa de todos. "Goiri", que parece que ha creado un estilo propio, "exportable" a otras instituciones con problemas similares, es un hombre cercano, directo, reservado y ameno. No cuenta nada de lo que no quiere contar, pero lo que dice, se le entiende. Sabe lo que tiene entre manos y ojalá consiga salir de esa casa "ligero de equipaje" como en el verso machadiano.

   Pero por encima de los avatares de lo que fue una de las grandes instituciones financieras españolas, hundida inexplicablemente -o que podían explicar muy bien algunos de sus gestores, muchos de ellos políticos, sindicalistas y representantes empresariales sin ningún mérito real para haber estado allí nunca-, Goirigolzarri señaló algunas de las cosas que nos faltan para salir de la crisis.

   La primera, la mejora de la eficiencia (no sólo del gasto) de las Administraciones Públicas. Resaltó que no hay análisis serios sobre el particular. Tiene narices que tenga razón. Venimos hablando desde hace décadas de este problema y es verdad que no hay un análisis riguroso sobre lo que hay y lo que hay que hacer. Sabemos que hay ineficiencias claras y duplicidades reiteradas. Pero no sabemos de verdad si sobran o no funcionarios, porque no tenemos más que la media europea. Los costes de personal tampoco son más elevados y es discutible que trabajen menos que en Europa, especialmente tras el recorte de "moscosos". Hablamos de absentismo, pero si se toman algunas medidas de sentido común, ese problema se reduce sustancialmente. Lo que sabemos es que hay que evitar solapamientos competenciales y reglamentaciones abstrusas, que necesitamos una gestión moderna y eficiente, dar competencias técnicas a los técnicos y retirárselas a los políticos o retribuir a los funcionarios por objetivos. Pero de todo eso, hablamos poco y hacemos menos.

   Los otros problemas que apuntaba Gorigolzarri también son obvios: seguridad jurídica y reguladora, en la que España está retrocediendo preocupantemente: se legisla sin diálogo, se cambian leyes a los dos meses de empezar a aplicarlas o se cuelan reformas que nada tienen que ver con el asunto principal. Habrá que hablar de ello con detalle. Luego está la liberalización de los mercados que es como una enfermedad que se trata con mucha demagogia, pocos datos y escaso rigor. Y finalmente, el capital humano, porque la relación entre crecimiento económico y educación es indudable y todos los datos, todos los informes, como dijo "Goiri", son malos. Fracaso escolar, Informe Pisa, ranking de Universidades. Llevamos años en la dirección equivocada. Hay que hablar de los valores y de la ética, pero también de las reformas que faltan.


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