La Universidad de Granada avala el polígrafo en un método para detectar falsas secuelas de traumatismos

Actualizado 10/05/2007 15:43:40 CET

- Un 40 por ciento de los enfermos con lesiones en la cabeza que van a juicio fingen dolencias para percibir indemnización o baja laboral

GRANADA, 10 May. (OTR/PRESS) - Un cuarenta por ciento de los enfermos con traumatismo craneoencefálico que van a juicio fingen sus dolencias para percibir un beneficio económico de las aseguradoras o simplemente la baja laboral. Asi lo revela un estudio realizado por la Universidad de Granada sobre este tipo de pacientes, que ha desarrollado un método para identificar falsos enfermos recurriendo, entre otras herramientas, al controvertido polígrafo. Los investigadores responsables del trabajo consideran que por sí solo, el detector de mentiras, carece de validez científica, pero si merece aval en combinación con otras pruebas. ¿Cómo se puede demostrar que un paciente miente cuando dice tener un déficit cognitivo como problemas de memoria o de concentración, o ansiedad?. Son muchas las personas que, ante un accidente de tráfico, por ejemplo, exageran sus dolencias o incluso llegan a fingirlas con el objeto de percibir el mayor beneficio económico por parte de las compañías aseguradoras o de obtener una baja laboral.

Así lo ha puesto de manifiesto un estudio pionero en España realizado en el departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada por la Dra. Raquel Vilar López. Las conclusiones de su trabajo, centrado en pacientes con traumatismos craneoencefálicos, hablan por sí solas: casi la mitad de las personas que llegan a juicio (-cuatro de cada cinco-) fingen tener un trastorno psico-cognitivo con el único objetivo de obtener un beneficio externo. No son hipocondríacos, pacientes aprensivos ni maniáticos: simplemente, mienten para obtener una recompensa externa, como por ejemplo ganar dinero. Son los llamados 'simuladores'.

Según asegura la Universidad de Granada, hasta ahora, en España no existía ningún sistema fiable que permitiera saber cuándo una persona está fingiendo sus síntomas. De ahí --señala la universidad en un comunicado-- la enorme importancia del estudio de Vilar López, que ha sido dirigido por los profesores Manuel Gómez Río y Miguel Pérez García: por primera vez, ha proporcionado a los profesionales sanitarios españoles una serie de herramientas fiables para comprobar empíricamente cuándo un paciente miente al afirmar que sus problemas de memoria lo incapacitan para incorporarse de nuevo a su entorno laboral, por ejemplo.

BATERIA DE PRUEBAS

El trabajo de esta investigadora ha validado una serie de 'test' que, aplicados al enfermo sin que éste sea consciente de ello, permite detectar qué pacientes son simuladores y cuáles no. Estas pruebas neuropsicológicas se incluirían dentro de una batería de diversas pruebas neuropsicológicas de tres horas de duración, que valora otros aspectos cognitivos del paciente, con el fin de "disimularlas" y obtener así la información deseada.

Según explica Raquel Vilar López, su investigación ha adaptado una serie de pruebas que ya existían en Estados Unidos - país de larga tradición en el campo de la neuropsicología- al escenario español, "ya que las pruebas neuropsicológicas no pueden extrapolarse, sin más, de un contexto a otro". El porcentaje de pacientes con traumatismo craneoencefálico que simula es en nuestro país es prácticamente el mismo que el obtenido por los investigadores en EE UU.

El trabajo realizado en la UGR ha incorporado, además, un método que ha adquirido gran popularidad en los últimos tiempos gracias a varios programas televisivos: el polígrafo, o detector de mentiras, un instrumento de registro de respuestas fisiológicas que registra la presión arterial, el ritmo cardíaco, la tasa respiratoria y la respuesta galvánica de la piel. Vilar López utilizó esta herramienta con un grupo de 80 alumnos de Psicología que empleó como "grupo de análogos"; es decir: dado que ningún simulador reconocería serlo, se pidió a una serie de personas sin trastorno alguno que simularan tenerlos para comprobar la validez de la prueba. Los pacientes reales analizados por la doctora fueron 54, pertenecientes a distintos servicios del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada.

La autora de este trabajo apunta que, "aunque el polígrafo por sí sólo no tiene rigor científico, sí podría ser un instrumento eficaz si se emplea junto a otras herramientas, como alguna de las pruebas que hemos validado". Parte de los resultados de su investigación fueron presentados en los últimos congresos de la International Neuropsychological Society y la National Academy of Neuropsychology -los dos organismos más importantes a nivel mundial en el ámbito de la neuropsicología -además de la prestigiosa revista científica 'Archives of Clinical Neuropsychology'

OTR Press

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