Sadam Husein, condenado a morir en la horca

Actualizado 05/11/2006 22:20:13 CET

- EE.UU. dice que es "ridículo" relacionar la sentencia con las elecciones, mientras la UE rechaza el uso de la pena capital

BAGDAD, 5 Nov. (OTR/PRESS) -

La horca espera a Sadam Husein. El dictador iraquí fue condenado hoy por el Alto Tribunal de Justicia de Irak a morir en la horca por su implicación en la muerte de 148 iraquíes chiíes de la aldea de Duyail en 1983. Tras oír del veredicto, el depuesto presidente iraquí gritó '¡Alá es grande!' mientras blandía airadamente un Corán en su mano. Las reacciones a la condena no se han hecho esperar, desde la Casa Blanca, el portavoz del Gobierno estadounidense, Tony Snow, aseguró que la publicación de la sentencia no se programó para que coincidiera con la campaña electoral, y calificó de ridículo pensar que el Gobierno estadounidense busca un beneficio electoral. La presidencia finlandesa de turno de la UE aprovechó la ocasión para reafirmar su postura contraria a la pena de muerte.

Con la condena a muerte en la horca para el ex dictador iraquí llega a su final un proceso de casi trece meses que se ha cobrado la vida de tres abogados defensores, ha provocado la renuncia de dos jueces del Alto Tribunal y que, sobre todo, ha puesto en duda la legitimidad de un proceso judicial que para algunos se ha visto influenciado por presiones externas y por el intervencionismo del poder ejecutivo --tanto iraquí como estadounidense-- que culminó con la petición explicita del primer ministro de Irak, Nouri al Maliki, a favor de la ejecución del ex dictador.

Sadam reacción de forma airada ante la lectura del veredicto. "¡Dios es grande!" y "¡Que viva esta gloriosa nación, y muerte a sus enemigos!", gritó el ex dictador mientras enarbolaba un ejemplar del Corán. Junto a Sadam también fueron condenados a cadena perpetua su hermanastro Barzan Ibrahim y al jefe del antiguo Tribunal Revolucionario de Irak, Awwad Hamad Al Bandar, por la muerte de al menos 148 residentes del pueblo de Dujauil, después de que miembros del partido Dawa, liderado hoy en día por el primer ministro Al Maliki, intentara asesinar al entonces presidente Husein el pasado 8 de julio de 1982.

El ex vicepresidente iraquí y mano derecha del ex dictador, Taha Yassin Ramadan, fueron condenados a cadena perpetua, y otros tres ex oficiales del partido Baaz han recibido penas de hasta 15 años por los cargos de asesinato y tortura, mientras que otro de los acusados, Mohammed Ali fue puesto en libertad por falta de pruebas. La sentencia puede recurrirse en un plazo de 10 días, y podría hacerse efectiva en un plazo máximo de 30 días desde que se rechace la apelación.

Tras conocer la sentencia, La Casa Blanca, a través de su portavoz Tony Snow, aseguró que la resolución del tribunal no había sido programada para hacerse pública en una fecha próxima a la celebración de los comicios legislativos estadounidenses; una idea que consideró "ridícula" y destacó la independencia del sistema judicial iraquí. Una independencia que ha sido cuestionada por varias ONG's y grupos en favor de los Derechos Humanos.

JUSTICIA, NO VENGANZA

En esta línea, Amnistía Internacional mostró su rechazo a la sentencia ya que se emitió en el marco de un juicio "injusto" que traslada al mundo una imagen de los tribunales que no imparten justicia sino "venganza". Ziad al Jasawneh, antiguo jefe del equipo de abogados de Sadam Husein, aseguró que esperaban la sentencia de muerte desde el mismo comienzo del juicio. "Estaba preparado", sentenció.

Por su parte a Presidencia finlandesa de la UE apostó por el establecimiento "de la verdad y la responsabilidad de los crímenes cometidos por el anterior régimen iraquí" pero recordó que la postura de la Unión Europea es "contraria a la pena de muerte". Siguiendo esta misma línea se pronunció el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

"Como cualquier otro ciudadano o dirigente político tiene que cumplir y responder por sus actos por lo que haya podido hacer en su tarea de Gobierno", señaló Zapatero desde Montevideo (Uruguay) donde asistió a la XVI Cumbre Iberoamericana, que recordó que "la Unión Europea, desde hace mucho tiempo, no es favorable a la pena de muerte, no está contemplado en ningún ordenamiento de la Unión Europea y por supuesto en nuestro país".

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