Condenan a 28 años de cárcel al acusado de violar a una mujer y tirar su cadáver a un contenedor en Reus

Actualizado 05/05/2008 21:16:14 CET

- La magistrada descarta que el estrangulamiento se produjese por accidente durante un juego sexual, como sostenía el sospechoso

TARRAGONA, 5 May. (OTR/PRESS) -

Miguel Ángel M.A. recibió hoy una condena de 28 años y medio de prisión. La Audiencia de Tarragona considera probado que violó y estranguló a Mercedes P.V. en junio de 2005, y posteriormente tiró su cadáver a un contenedor de la localidad de Reus. El acusado, además, deberá pagar indemnizaciones a los padres de la víctima y sus hermanos, ya que la magistrada descartó la versión del acusado que achacaba el ahogamiento a un accidente durante un juego sexual.

La Audiencia le impone 15 años de cárcel por el delito de asesinato, atenuado por embriaguez y confesión, y 13 años y medio por agresión sexual, agravado por intimidación con objeto cortante y vulnerabilidad de la víctima, también ebria con 2,95 miligramos de alcohol por litro de sangre. Esta indefensión, según la sentencia se ve corroborada "por la ausencia en el cuerpo de la víctima de heridas defensivas y la ausencia en el procesado de cualquier tipo de lesión".

Además, Miguel Ángel deberá pagar a la madre de la víctima 83.000 euros, cantidad que se rebaja en el caso del padre a 40.000, porque la sentencia considera "escasa" la relación entre ambos. A esta indemnizaciones se añaden 50.000 euros para cada uno de los dos hermanos, y el condenado no podrá ir a Reus durante 20 años.

El abogado de la defensa ya ha anunciado que recurrirá la sentencia por no ser "ajustada a derecho", ya que incrementa la pena solicitada por las acusaciones y supuestamente "se vulneraron varios derechos fundamentales".

NO FUE UN ACCIDENTE

Los hechos comprobados relatan que víctima y agresor se conocieron la noche en que ocurrió el crimen y fueron a tomar unas copas con un amigo que más tarde les dejó solos "al observar cierta complicidad" entre ambos. Las copas se prolongaron hasta dejar a Mercedes tan borracha que no podía caminar sin ayuda e incluso, acompañada por el condenado, se cayó varias veces durante el trayecto al domicilio de éste, que llegó a arrastrarla para moverla.

Una vez en la vivienda, el acusado aprovechó "el estado de embriaguez y semiinconsciencia" de la víctima para "satisfacer sus deseos sexuales". Pese a que el acusado sostuvo durante el juicio que la muerte se produjo por accidente, fruto de un juego sexual, la magistrada entiende que la fallecida, en su estado, carecía "totalmente de posibilidades de defensa, circunstancia que aprovechó deliberadamente el acusado para cometer los hechos delictivos". Además, según la sentencia, la utilización en este contexto de un arma blanca "no resultaba necesaria" para doblegar la voluntad de la mujer y sólo responde a "satisfacer el placer sexual que el agresor obtiene del sufrimiento de la víctima, enmarcado en el perfil sádico que determinaron los médicos forenses y el odontólogo forense".

Así, llegado un momento le apretó con la mano fuertemente el cuello "con el ánimo de acabar con su vida". Después, cogió su cuerpo semidesnudo para arrojarlo a un contenedor cercano, antes de regresar a su casa para lavar la ropa que había en la habitación y deshacerse de los objetos de la víctima. Tres días después, el 14 de junio de 2005, fue llamado a declarar por la Policía y se confesó autor del crimen.

OTR Press

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