El Gobierno sudafricano estudia sacar al Ejército a las calles para frenar los brotes xenófobos

 

El Gobierno sudafricano estudia sacar al Ejército a las calles para frenar los brotes xenófobos

Actualizado 20/05/2008 21:14:11 CET

- Al menos 23 muertos y 13.000 refugiados, balance provisional de la crisis

JOHANNESBURGO, 20 May. (OTR/PRESS) -

Los ministerios sudafricanos con competencias en materia de seguridad discuten la posibilidad de contrarrestar con el Ejército en las calles la violencia xenófoba originada en el país desde la semana pasada. El despliegue militar trataría de frenar la crisis, que ya ha provocado al menos 24 muertos y unos 13.000 desplazados, y que previsiblemente acarreará consecuencias económicas en sectores como el turístico.

Pese a que algunas voces piden incluso la imposición del estado de emrgencia en Sudáfrica, la solución más factible que actualmente podría partir de Johannesburgo únicamente sacaría los militares a la calle como apoyo a la Policía, que apenas puede contener las protestas contra los extranjeros sufridas especialmente por los zimbabwenses. Este despliegue de tropas ya había sido solicitado por la oposición y las asociaciones de Derechos Humanos, según informaciones de la BBC recogidas por otr/press, y hoy los ministerios encargados de la seguridad en el país discutieron esta posibilidad.

Los ataques perpetrados por la airada población local, que vincula a los millones de inmigrantes con la delincuencia y el desempleo, por ejemplo, han provocado la muerte de al menos 24 personas, dos de los cuales perecerieron durante la noche de ayer a hoy. Además, lejos de contenerse las quejas, éstas se extendieron en las últimas horas a cuatro nuevas zonas también cercanas a la capital.

Sin embargo, el Ejecutivo ve la situación más calmada, aunque los datos a pie de calle desmienten este optimismo. El diario local 'The Sowetan' se refirió a estos incidentes y detalló uno de ellos, que terminó con la vida del propietario de una empresa cuya casa también fue incendiada porque supuestamente no contrataba a sudafricanos.

REFUGIADOS

Miles de inmigrantes han tenido que ocultarse hasta en iglesias para evitar convertirse en objetivo de los sudraficanos más violentos y algunos incluso han recurrido a los campamentos de refugiados. Las cifras de desplazados rondan ya los 13.000, aunque la ministra de Interior, Novisiwe Mapisa Nqakula, mantiene que ningún inmigrante ilegal será deportado. Por su parte, el titular de seguridad y marido de la anterior, Charles Nqakula, prometió que el Gobierno facilitará asilo a los desplazados.

Además, la crisis podría tener incidencia en la economía local, especialmente ligada al turismo. Este sector, uno de los más importantes de Sudáfrica, da trabajo a un millón de personas gracias a los 8,4 millones de visitantes que reciben al año. El ministro de Turismo, Marthinus van Schalkwyk, aseguró que "los africanos viajan cada vez más a Sudáfrica como destino de vacaciones y estos ataques tienen un claro potencial de impactar negativamente en este mercado si esto es lo que la gente ve en sus pantallas y escucha en sus radios", lamentó.

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