Benedicto XVI critica el ateismo moderno porque conduce a "las formas más grandes de crueldad"

Actualizado 30/11/2007 18:24:41 CET

- El actual Papa, en su segunda encíclica, aludió a la revolución francesa y la del proletariado

CIUDAD DEL VATICANO, 30 Nov. (OTR/PRESS) -

Benedicto XVI difundió hoy su segunda encíclica, dedicada en esta ocasión a la esperanza. El Papa se refirió a la Revolución Francesa y la del proletariado alentada por Karl Marx para señalarlas como origen del ateísmo moderno, un fenómeno que, a juicio del Pontífice, "ha llevado a las formas más grandes de crueldad y violaciones de la justicia".

El documento, de 76 páginas, pretende resumir como la forma de entender la esperanza había cambiado con los tiempos modernos, especialmente afectados por el sufrimiento y la injusticia en el mundo. En este sentido, Benedicto XVI se refirió a la Revolución francesa y la revolución obrera específicamente, ésta última con las ideas del filósofo Karl Marx como partida. El Papa criticó con dureza a Marx y el ateísmo de los siglos XIX y XX supuestamente causado por la difusión de sus ideas, aunque admitió que ambos puntos respondían a las profundas injusticias de los tiempos.

"Un mundo marcado por tantas injusticias, sufrimiento inocente y cinismo de poder no puede ser el trabajo de un Dios Bueno", escribió en su segunda encíclica. Sin embargo, afirmó que la solución de este sufrimiento no corresponde al ser humano, una idea "tan atrevida como intrínsecamente falsa", puesto que entender que el hombre es capaz de hacer lo que no realiza Dios y crear una nueva salvación en la Tierra es falso.

"No es por accidente que esta idea ha llevado a las formas más grandes de crueldad y violaciones de la justicia", indicó, al tiempo que agregó que "un mundo que no puede crear su propia justicia es un mundo sin esperanza". Además, en el texto específicamente citó a Lenin como representante de la "fase intermedia" que Marx habría considerado necesaria para el éxito de su revolución y que dejó tras de sí una "huella de destrucción atroz".

SALVACIÓN COLECTIVA

Benedicto XVI criticó la forma en que el cristianismo moderno había respondido a los tiempos, como forma de "autocrítica". "Debemos reconocer que el cristianismo moderno, frente a los éxitos de la ciencia y la progresiva estructuración del mundo, ha restringido en gran medida su atención a la salvación individual", escribió. Sin embargo, esto "ha limitado el horizonte de esperanza", cuando, en realidad, debería considerarse la salvación algo colectivo, según el mensaje dejado por Jesús.

"¿Cómo llegamos a esta interpretación de la salvación del alma como una reducción de la responsabilidad para el total, y cómo llegamos a concebir el proyecto cristiano como una búsqueda egoísta de la salvación rechazando la idea de servir a los demás?", preguntó en la encíclica.

OTR Press

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