El Papa clausura el Jubileo: "Pidamos la gracia de no cerrar nunca la puerta de la reconciliación"

 

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El Papa clausura el Jubileo: "Pidamos la gracia de no cerrar nunca la puerta de la reconciliación"

Papa Francisco saluda a una anciana en la plaza de San Pedro
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Publicado 20/11/2016 23:35:44CET

- Agradece a los que han permitido que se desarrollase sin problemas

MADRID, 20 Nov. (OTR/PRESS) -

El Papa ha cerrado los goznes de la puerta santa de la basílica de San Pedro y ha clausurado el Jubileo de la Misericordia al pedir "la gracia de no cerrar nunca la puerta de la reconciliación y el perdón".

En la solemne celebración conclusiva del Año jubilar, a la que han asistido según datos de la Gendarmería vaticana unos 70.000 fieles, Francisco ha pedido que siempre se mantengan abiertas las vías de esperanza. En su homilía, ha recordado a todos los "peregrinos" que han cruzado la Puerta santa, "lejos del ruido de las noticias, han gustado la gran bondad del Señor". "Continuemos nuestro camino juntos sabiendo que nos acompaña la Virgen María, también ella junto a la cruz, que desea acogernos bajo su manto, conociendo que todas nuestras súplicas, dirigidas a sus ojos misericordiosos, que no quedarán sin respuesta", ha añadido.

Así ha aseverado que, aunque se cierra la Puerta santa, "permanece siempre abierta de par en par la verdadera puerta de la misericordia, que es el Corazón de Cristo". "Del costado traspasado del Resucitado brota hasta el fin de los tiempos la misericordia, la consolación y la esperanza", ha señalado.

En este sentido, el Papa, que ha concelebrado con cardenales y obispos, entre los cuales los 17 nuevos purpurados, ha recordado que Dios "se presenta sin poder y sin gloria: está en la cruz, donde parece más un vencido que un vencedor". "Porque la grandeza de su reino -ha subrayado- no es el poder según el mundo, sino el amor de Dios, un amor capaz de alcanzar y restaurar todas las cosas". Así, ha destacado que Dios vivió "la miseria humana" y probó su condición más ínfima: "la injusticia, la traición, el abandono; experimentó la muerte, el sepulcro, los infiernos. "Pero sería poco creer que Jesús es Rey del universo y centro de la historia, sin que se convierta en el Señor de nuestra vida", ha recalcado.

20 MILLONES DE PEREGRINOS

Desde el pasado 8 de diciembre, más de 20 millones de peregrinos han participado en el Jubileo de la Misericordia que concluirá el próximo domingo 20 de noviembre con la misa de clausura oficiada por el Papa en la plaza de San Pedro.

El presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, monseñor Rino Fisichella, explicó que en esta cifra se engloban, además, todos los fieles que participaron en las tradicionales audiencias de los miércoles y de las especiales del sábado en la Plaza San Pedro como los peregrinos que asistieron a los Ángelus del papa Francisco los domingos.

A diferencia de otros años santos, casi todas las diócesis del mundo abrieron una puerta santa, para permitir ganar las indulgencias del Jubileo sin tener necesidad de ir obligatoriamente a Roma. Durante estos 11 meses, más de 12 mil peregrinos la han atravesado después de haber rezado y desempeñado un servicio de voluntariado: personas no solo provenientes de parroquias, asociaciones o movimientos eclesiales, sino también personas de iglesias lejanas, como de Singapur, India, Taiwán, Estados Unidos, Chile, Perú, Canadá, Bolivia, Georgia, Francia, Gran Bretaña y Suiza. El sábado, el cardenal vicario presidirá la misa en la parroquia santuario de Santa María del Divino Amor en Castel de Leva.

Fue durante la celebración de una audiencia general, cuando el Papa Francisco explicó por qué decidió convocar un Jubileo sobre la Misericordia. En aquella ocasión señaló que "la Iglesia necesita este momento extraordinario" y que se trata de una ocasión única para "experimentar en nuestra vida el perdón de Dios". También refirió que la misericordia "es una necesidad imperiosa en las instituciones, en la Iglesia en primer lugar". Y pidió que esta se convirtiera en la "ciudad puesta en la cima de una montaña que no puede permanecer escondida".

La fecha oficial del inicio del Jubileo fue el 8 de diciembre de 2015, cuando Francisco cumplió mil días al frente de la Iglesia. Entonces celebró una misa multitudinaria ante unas 50.000 personas en la plaza de San Pedro y abrió la Puerta Santa para el Año Jubilar. En ese momento le acompañó el Pontífice emérito, Benedicto XVI, a quien Francisco pidió saludarle con un aplauso al rezar el Ángelus.

Sin embargo, una semana antes Francisco decidió inaugurar con anticipación en la República Centroafricana el Jubileo de la Misericordia. El Papa Francisco abrió la Puerta Santa de la Catedral de Bangui en la República Centroafricana como un importante gesto para alentar la paz en este país y el mundo. Fue la primera vez que un Pontífice realizó este gesto fuera de Roma y en un templo distinto a las basílicas papales de la Ciudad Eterna.Allí hizo un llamamiento a "todos los que empuñan injustamente las armas de este mundo" para que depongan "estos instrumentos de muerte". "Ármense más bien con la justicia, el amor y la misericordia, garantías auténticas de la paz", exigió entonces.

AGRADECE A LOS QUE HAN PERMITIDO QUE SE DESARROLLASE SIN PROBLEMAS

El Papa ha agradecido a todos aquellos que han permitido que el Jubileo se desarrollase sin problemas durante el rezo del Ángelus de este domingo, tras haber clausurado el Jubileo de la Misericordia con una misa solemne.

"Doy un caluroso agradecimiento a las fuerzas del orden, a los operarios de los servicios de acogida, de información, sanitarios y a los voluntarios de toda edad y procedencia. Doy las gracias de una manera particular al Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización y a aquellos que han cooperado en sus diversas partes", ha expresado.

Francisco también ha manifestado también "un grato recuerdo a cuantos han contribuido espiritualmente a que se lleve a cabo el Jubileo". "Pienso en tantas personas ancianas y enfermas que han orado incesantemente ofreciendo también sus sufrimientos por el Jubileo", ha añadido.

En este sentido, de modo especial, se ha dirigido "a las monjas de clausura por la vigilia de la Jornada Pro Orantibus que se celebrará mañana" y ha invitado a los fieles "tener un particular recuerdo por estas hermanas nuestras que se dedican totalmente a la oración y tienen necesidad de solidaridad espiritual y material".

El Pontífice ha recordado también que el sábado 19 de noviembre fue beatificado en Francia el sacerdote María Eugenio del Niño Jesús, de la orden de los Carmelitas Descalzos, fundador del instituto secular Nuestra Señora de la Vida. "Hombre de Dios, atento a las necesidades espirituales y materiales del prójimo, que su ejemplo y su intercesión sostengan nuestro camino de fe", ha resaltado.

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