Preparados para la siguiente

 

Preparados para la siguiente

Actualizado 19/09/2007 2:00:20 CET

MADRID, 19 Sep. (OTR/PRESS) -

Un tipo blando no llega a banquero. Por eso nadie se escandaliza de que el banquero más comentado de España tenga de apellido "Botín" ni de que, en Fráncfort, el responsable de la Banca Europea, se llame una cosa ("Trichet") cuya pronunciación suena en su lengua nativa lo mismo que "tricher" (hacer trampas). Allan Greenspan, que controló largos años la banca de Estados Unidos, escasamente filantrópica, para nada lírica, ha confesado en sus memorias haberse "entristecido" (sic) porque la guerra de Irak fuera por petróleo ("about oil"). Las fuentes de información de Greenspan eran excelentes. Aunque cueste aceptar que los mandamases públicos fueran consciente que no asesinaban gente y destruían un país por extender la democracia, lo que siempre será una aberración y que, en la operación, se emocionaran menos que un banquero.

Bernard Kouchner, ministro de exteriores de Sarkozy, ha vuelto a meter la pata. Él está acostumbrado a ello pero a los demás les resulta molesto. Interrogado sobre Irán, el ferviente exsocialista nos ha recomendado que nos preparemos "para lo peor", es decir, "para la guerra". Evidentemente los iraníes han contraatacado con las tonterías habituales. La pega es que las cadenas de tonterías desencadenan conflictos. Hasta el día de hoy, no consta que los políticos sean gente seria. Y muchos de ellos son capaces de tirar bombas para "acabar con el mal" o para "extender la democracia". A veces sin ni siquiera quedarse con el aceite, como, al menos, haría un banquero. Las tonterías calan en la masa borreguera, presta a elegir rebaño. El programa nuclear de Irán es probablemente una insensatez pero no es más peligroso que el de Estados Unidos, el de Israel (ilegal) o el de India (cortesía norteamericana); no digamos el de Pakistán, aliado clave del atlantismo, imponente residencia de locos.

La torpísima escenificación de la guerra de Irak nos permitió comprobar que, en cuestiones esenciales, podemos estar controlados por locos sin escrúpulos, aunque el espíritu gregario occidental siga insistiendo en que "Estados Unidos siempre será nuestro aliado". ¿A quien le extrañará que, en los países árabes, Bush sea la encarnación del mal? Independientemente de lo que pase por su conciencia personal, vegetativamente escasa con bastante probabilidad, sus hechos han demostrado que efectivamente lo es. ¿Qué pinta un ministro francés dorándole la píldora a esta alturas?

Probablemente a Kouchner, que hasta ha renegado de partido con tal de volver al escenario, le gustó pronunciar su frase grandilocuente. La grandilocuencia es una gran azuzadora de emociones baratas. El cardenal de Colonia se ha ganado a pulso la portada de los periódicos alemanes previniendo contra la "cultura degenerada". Los nazis designaban con esta expresión el arte que no les gustaba.

Agustín Jiménez.

OTR Press

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