¿Adónde va el PSOE?

Actualizado 22/05/2007 2:00:53 CET

MADRID, 22 May. (OTR/PRESS) -

En este desconcierto general que nos rodea todo es posible: que Rajoy prometa AVES para cada capital de provincia o que ZP insista en no ver la menor maldad en la famosa pregunta de su amigo Sebastián a Gallardón. Vale todo, vale decir que en democracia hay que contestar siempre (la vicepresidenta dixit) para inmediatamente después no contestar contestando una simpleza sobre los encuentros presuntos entre Gobierno y ETA. Todo vale con tal de alargar un poco más la oportunidad de mantenerse en el poder o de atajar para alcanzarlo. Aquí no se cambia el reino por un caballo sino por una frase a tiempo, por una pregunta con foto, por una promesa imposible.

Pero incluso para hacer frases hace falta ingenio, talento más que talante y una cierta autoridad moral." Pobre Partido Socialista de Madrid, tan lejos de la democracia y tan cerca de Ferraz", el autor de esta paráfrasis es Joaquín Leguina, el mismo que había dicho sobre Sebastián -el amigo de ZP- "por sus opas los conoceréis". No cito a la derecha extrema sino al viejo socialismo que ahora -con excepciones- calla y otorga. Mal asunto. Cuando entonces, la izquierda estaba viva y se organizaban debates serios sobre si abandonar el marxismo o no y hasta dimitían por horas los secretarios generales. El "guerrismo" era algo más que una "sensibilidad" -esa cursilada- y Santesmases salía de vez en cuando en los periódicos o en los comités cantando las cuarenta. Entonces López Garrido predicaba en Izquierda Unida y Pepiño Blanco se afanaba -digo yo- en terminar la EGB.

Y en esas estábamos cuando de pronto llegó la consolidación del poder en el poder, las mayorías absolutas, los convolutos y las amistades peligrosas. Y empezaron pidiendo la cabeza del Bautista, o sea de Nicolás Redondo (padre, abuelo a punto de cumplir ochenta años) que fue quien los trajo de la mano desde la clandestinidad a la Moncloa y terminaron con la famosa X de los GAL. Pasaron su calvario y los que volvieron a pisar poder eran ilustres desconocidos a los que las urnas les cogieron como a Nadal el otro día Federer: a contrapié, cansados de oposición y sorprendidos. Y entonces fue el silencio, la ausencia de debates, la dictadura del secretariado, un tiempo triste y pobre donde el varón domado votaba lo que no pensaba o pensaba lo que no votaba. Pobre partido socialista, tan lejos de Ferraz y tan cerca de la Moncloa y pobre también Moncloa, tan lejos de la democracia y tan cerca de su metáfora, de su maldición, de su leyenda.

Francisco Rubiales, el que fuera director de comunicación de la Expo 92, señalaba en su blog los tres pilares que, a su juicio "desde la izquierda", ponen en peligro al PSOE: "su concepción elitista y antidemocrática del poder, su conciencia exagerada de superioridad moral respecto a sus rivales políticos y la hipertrofia del buenismo, una especie de altruismo indoloro y sin compromiso que está suplantando, peligrosa y frívolamente, a la ideología..." Sería cuestión de pararse a meditar un poco hacia dónde va el PSOE más que centenario, el viejo partido, cuánto hay de verdad y cuánto de impostura en esta nueva concepción de hacer política de izquierdas.

Andrés Aberasturi.

OTR Press

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