Lo que nos espera.

Actualizado 24/08/2010 14:00:38 CET

MADRID, 24 Ago. (OTR/PRESS) -

Aseguran quienes saben de eso que en economía no hay milagros: hay soluciones o políticas socialista, socialdemócratas, liberales etc. pero milagros, los justos. Una crisis como la que estamos viviendo se puede afrontar de muy diversas formas y de ahí la imposibilidad de un acuerdo entre el PP y el PSOE. Las propuestas de Rajoy están por probar porque, pese a lo que digan en Génova, las situación a la que tuvo que hacer frente Aznar cuando llegó a la presidencia no es la de ahora aunque algunas datos puedan aparentar lo contrario. Sus soluciones funcionaron entonces pero no sé hasta qué punto serían válidas ahora.

Lo que si parece mas claro es que el Gobierno de Zapatero va de un lado a otro sin decidirse por nada que dure mas de un par de semanas. Y eso, me temo, los mercados no lo entienden. Lo que nos espera va a ser un otoño duro y un invierno frío. Los brotes verdes son realidades que duran lo que duran los sueños de una noche de verano pero que se empeñan convertir en realidad y que, además, estaban previstos: desde la creación de empleo estacional a la subida de turismo que, lejos de ser una buena señal, nos deja claro que algunos de los países de nuestro entorno, están ya saliendo de la crisis y se permiten el lujo de volver a veranear en España.

Pero el Gobierno se enfrenta a muchas patatas calientes, unas propias y otra ajenas. La buena marcha de la economía alemana terminará subiendo los tipos y esto repercutirá sobre las hipotecas que todos tenemos y muchos no pueden ya pagar. Los desmentidos sobre una posible subida de impuestos sólo se entiende ya desde la certeza de que van a subirlos, entre otras cosas porque ya nos conocemos esa película y lo que dice José Blanco es mucho mas creíble que lo que desmiente la vicepresidenta económica.

Y el crédito que no llega. Y la reforma laboral que vaya usted a saber. Y la huelga que se va a quedar en nada. Y el recorte en el gasto en obra pública que ya no va a ser el que era. Y unos presupuestos generales para todo el estado que los aprobara, o no, el PNV. Demasiadas incertidumbres y muchas realidades que no favorecen ni un clima de confianza ni un futuro inmediato especialmente optimista. Hasta no es descartable que volvamos a la recesión.

No sé si entretenidos como están con las primarias en particular y las municipales en general, tendrán tiempo para otras cosas que no sea prometer y prometer para ganar. Pero tanto el PSOE como el PP tienen por encima del poder la obligación de trabajar para toda la sociedad española y muy especialmente para esos casi cinco millones de parados que ningún milagro ni ninguna promesa van a devolver al mercal laboral.

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