País cutre.

Actualizado 11/06/2011 14:00:27 CET

MADRID, 11 Jun. (OTR/PRESS) -

Este viejo país no es fácil de entender y, por tanto, difícil de explicar. Pero ocurren cosas que deberían inquietar mucho más al ciudadano, que deberían ser un clamor en los medios de comunicación y los partidos -como los sindicatos y las patronales- deberían estar temblando ante la ira contenida de todos nosotros, los que pagamos los impuestos, los que ayudamos al familiar en paro o recibimos esa ayuda, los que cada mañana se desayunan con la zozobra de si aguantará su puesto de trabajo o su pequeña empresa un mes más, de si a ver si paga de una vez el ayuntamiento, la diputación, alguien porque esto ya no hay quien lo aguante.

Pues no. Todo eso lo pensamos muchos pero ningún responsable tiembla porque aquí no hay más ira que de la del 15-M que es una ira caducada, que ha venido bien pero que ya carece de proyecto y nuestro cabreo se agota en nosotros mismos y un fatalismo resignado nos acerca peligrosamente a la inacción. Este es un país cutre que se vende por un ERE falso, por media docena de trajes, por lo que sea con tal de seguir en el poder o hacer dinero.

Ya no hay brotes verdes ni se les espera y casi mejor, porque seguro que Alemania les haría responsable de sus diarreas. Ya no hay más que grandes discusiones sobre las entradas de Franco -ese cadáver- en los diccionarios y pronto la nueva ley sobre la muerte digna será el centro de todos los debates. De los cinco millones de parados y de cómo todo un país está pendiente del turismo para sobrevivir, más vale no hablar, no negociar, no pactar. El Gobierno ante fracaso de las conversaciones entre sindicatos y patronal, sale con un decreto que no contenta a nadie y que según muchos, tiende más a favorecer a los sindicatos. Es normal, dicen, este es un Gobierno de izquierdas. Y ese es el error que estamos pagando todos: no que sea de izquierdas este Gobierno sino seguir con esas historias cayendo la que está cayendo. Aquí no debería haber ya mas ideología que la de dar trabajo y crear riqueza como sea, sentándose todos de una vez para hablar seriamente de este sinvivir.

Pero no. Es desolador ver los pactos para hacerse con el poder en las autonomías y los ayuntamientos: IU no traga al PSOE en Extremadura, Cascos juega con todas las barajas en Asturias y en la Comunidad Valenciana, ay, no sabe uno ya si está en un pleno de cualquier institución o en la antesala de un juzgado. Qué mal lo ha hecho el PP allí por mucha mayoría que hayan sacado. El poder a cualquier precio no compensa y el problema de la dignidad es que, cuando se pierde, resulta imposible recuperarla intacta. Pero todo les da igual a todos. Aquí nadie da un paso para arreglar las cosas, para tratar de enderezarlas, para eso que se ha dado en llamar "regeneración democrática" y que no es sino una simple y sencilla vuelta a una cierta moral: no robar, no difamar, servir a los demás que son los que te pagan, renunciar a parte de tus ideas por el bien común y ganarse el pan de cada día con el sudor de la frente. Aquí se trata de tener el poder a cualquier precio, de hacer dinero y de aceptar -qué cutre- un bolsito de marca a cambio de mirar hacia otro lado.

OTR Press

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