La política en los tribunales

Actualizado 11/11/2006 1:00:38 CET

MADRID, 11 Nov. (OTR/PRESS) -

Si un corresponsal de cualquier medio extranjero llegase hoy a nuestro país para comenzar su trabajo, lo primero que haría sería acreditarse como tal en la ventanilla del Congreso. Grave error. Seguramente cualquier colega de profesión metido más de lleno en nuestro particular fregado, le aconsejaría que dejara semejante trámite para más tarde y que se aprendiera cuanto antes los pasillos del Constitucional, los del Supremo, los de la Audiencia y, ya puestos, los de los juzgados más próximos a los diversos ayuntamientos porque es ante los tribunales de Justicia donde, a día de hoy, se hace la política en España.

Quién no recuerda vagamente aquellas expresiones que empezaron a surgir en el último PSOE de González y que eran una maldición para los presentadores de radio y televisión; me refiero, claro, a las famosas "judicialización de la política" y la "politización de las Justicia". Pues aquello que sonaba tan difícil entonces, está hoy a la orden del día: el Lehendakari de los vascos pidiendo amparo al Constitucional que algo tendrá que decir mientras decide sobre el recurso del PP contra el estatuto catalán; Atuxa con su caso reabierto, Otegi a la espera, el 11-M que empieza su andadura, las operaciones malayas y las que van a ir surgiendo de aquí a las municipales, los peritos de la policía primero imputados por Garzón y después todo lo contrario en Plaza de Castilla... ¡yo que sé¡ Y de fondo las opiniones de todos sobre si la Justicia debe acomodarse la realidad o permanecer independiente de los procesos políticos. Y lo medios jaleando según sopla le viento judicial para los partidos que de alguna manera defienden y los partidos filtrando detallitos a sus medios afines y las demandas que se anuncian en cada programa del corazón (una media de tres por hora de programa, mas o menos) mientras el ciudadano lleva pacientemente esperando media docena de años que se dicte sentencia sobre unos terrenitos en un contencioso administrativo.

Esto es un disparate y así no puede funcionar un país. Los tribunales de justicia deberían ser el ultimísimo recurso una vez que se han agotado todos los caminos posibles y solo queda el veredicto de alguien al que todos consideran objetivamente imparcial y respetable. Pues ni eso: ni es el último recurso, porque lo primero que se hace es ir a la Justicia que da mucho empaque, ni, para colmo, se respeta de entrada su imparcialidad porque, según vaya, se pone en entredicho -eso si, muy finamente- la decisión del juez y hasta sus vinculaciones políticas por parte de quien le va peor en la partida. Nos pasamos -se pasan- más tiempo en los juzgados de todas las instancias que solucionando los problemas de la gente. Luego, cuando la abstención en las lecciones o los votos en blanco se disparan, se asustan y se preguntan cómo ha podido pasar. Pues es fácil: porque solo os interesáis vosotros y vuestras guerras partidistas y a nosotros que nos parta un rayo.

Andrés Aberasturi.

OTR Press

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