Reflexiones de una ministra.

Actualizado 20/07/2010 14:01:09 CET

MADRID, 20 Jul. (OTR/PRESS) -

Desde hace un par de días estoy instalado en la perplejidad, el asombro y hasta es posible que el temor. He leído con sumo interés la entrevista que "El País" hacía a la ministra de Igualdad, doña Bibiana Aído y como soy de los que alguna vez ha criticado la oportunidad de su ministerio, no sé muy bien si pertenezco al grupo de los misóginos (seres que según la RAE "odian a las mujeres, manifiestan su aversión hacia ellas o rehúyen su trato), de los gerontócratas ("gobierno o dominio ejercidos por los ancianos") o más bien se me podría encuadrar en una misteriosa conspiración organizada de neomachistas. O todo a la vez y además soy de derechas, porque la cosa no queda clara. Habla primero la ministra de una minoría, pero luego tiene muy claro de dónde vienen los ataques y las críticas a las políticas de igualdad: "Llegan desde la derecha. Aquí se da la unión de misoginia y gerontocracia, que puede ser una bomba letal" O sea, que, analizando, por una parte están los neomachistas organizados, por otra los misóginos, un tercer grupo de gerontócratas y la bomba final: la derecha toda en donde confluyen todos los males sin mezcla de bien alguno.

Pero si ya esto resulta bastante espeluznante, otras respuestas de doña Bibiana, no dejan de tener un punto que invita a la reflexión. Así cuando hablando de la llamada nueva ley del aborto y su paso por el Constitucional, asegura que "los componentes morales, los debates ideológicos no pueden estar por encima de los elementos jurídicos". Claro, separar el componente moral de la Justicia puede ser un buen tema para una tesis doctoral porque pondría patas arriba toda la Filosofía del Derecho desde los clásicos a nuestros días.

Así cuando afirma justamente quejosa que "ya está bien de buscar subterfugios para no cumplir (la ley)". Sin comentarios tras las palabras del Presidente Zapatero sobre cómo solucionar la sentencia del Estatuto.

Y así, en fin, cuando harta ya de estar harta explota en santa y muy razonada indignación: "atacan porque no pueden soportar que una mujer joven y de pueblo pueda ocupar un sillón en el Consejo de Ministros* Molesta que alguien como yo esté ocupando poder, un poder que me corresponde, que de manera natural es mío". Hombre* quiero decir: Mujer* de manera natural* tampoco; y suyo, lo que se dice suyo*pues no sé, más bien de una mayoría del pueblo que lo deposita temporalmente en un partido que nombra a un presidente que le nombra a usted como responsable de un ministerio de nueva creación que, pese al respeto que usted me merece, me sigue pareciendo una pompa de jabón digna y necesaria encuadrándola en una dirección general. El resto, señora, convénzase, fue siempre y sólo, una fotografía.

OTR Press

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