Batasuna y el 27-M

 

Batasuna y el 27-M

Actualizado 01/03/2007 1:00:17 CET

MADRID, 1 Mar. (OTR/PRESS) -

Se le planteó este miércoles a José Blanco, en los desayunos de Europa Press, si el Gobierno piensa activar a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado para evitar la participación de Batasuna en las elecciones territoriales de mayo. Y Blanco se envolvió en el discurso oficial para repetir por enésima vez que Batasuna debe rechazar la violencia y aceptar la Ley de Partidos Políticos si desea concurrir a las elecciones y incorporarse a la normalidad democrática.

De nuevo topamos con los vacíos, las frases equívocas, las preguntas sin respuesta y ese discurso ambivalente que, de paso, sirve para alimentar las soflamas del PP respecto a la política antiterrorista de Zapatero. Este es un caso típico porque invocar el cumplimiento de la Ley de Partidos y el rechazo a la violencia, como condiciones para el blanqueo democrático de Batasuna es como no decir nada.

La incógnita es: ¿Impedirá o tratará de impedir el Gobierno que el brazo político de ETA se presente a las elecciones? Solo tiene sentido afrontarla sobre la hipótesis verosímil de que Batasuna no participaría en las elecciones con esa marca sino con otra, puesto que esa marca está declarada fuera de la ley por el Tribunal Supremo. Simplemente, es ilegal. Por eso, de entrada, no puede presentarse, al margen del cumplimiento de la Ley de Partidos o de su rechazo a la violencia.

Pero sí puede presentarse con otro nombre. Uno nuevo, el ya legalizado del PCTV o mediante agrupaciones electorales. O sea, los mismos perros con distintos collares. Es la hipótesis más realista y ahí es donde tiene sentido reclamar del Gobierno mayor concreción para saber qué haría en esas circunstancias. Es una cuestión política, lo que nos remite a razones de oportunidad. Pero va cosida a una cuestión técnica, lo que nos remite a razones de legalidad. Este segundo tipo de razones, las de legalidad, están más o menos bien tasadas en la sentencia del Tribunal Supremo que declara ilegal a Batasuna y en la Ley de Partidos que le impide camuflarse en otras siglas. El quid del asunto es la activación de los mecanismos probatorios. Y ahí entra el Gobierno y su voluntad, o no, de poner en marcha al Fiscal, la Abogacía del Estado, la Guardia Civil y la Policía Nacional, para llevar ante el Tribunal Supremo (la famosa sala del "61") las pruebas fehacientes de que, efectivamente, son los mismos perros con distintos collares.

¿Lo va a hacer el Gobierno? Esa es la pregunta que José Blanco no quiso responder. Bueno, en realidad dijo que la cuestión es absolutamente política y no técnica. Peor nos lo pone porque nos confirma que, llegada esa situación, que está a la vuelta de la esquina, el Gobierno buscará o no buscará pruebas de la continuidad de Batasuna con otro nombre según convenga.

Antonio Casado.

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