A la caza de Pizarro.

Actualizado 22/01/2008 1:00:16 CET

MADRID, 22 Ene. (OTR/PRESS) -

Si se va a la guerra no se puede esperar inmunidad ante los proyectiles. Esto viene a cuento de algunas reacciones, a la derecha del espectro, que se rasgan las vestiduras por la destemplada ofensiva socialista contra Manuel Pizarro, número dos de Rajoy en la lista de Madrid al Congreso, ya bautizado por el ministro Pérez Rubalcaba como "el rey del finiquito" ¿Es que esperaban un trato de favor hacia el ex presidente de Endesa, en atención a su paso triunfal por el mundo de los negocios?.

Las críticas son al máximo nivel. "¿Cómo puede hablar de la cesta de la compra quien no es precisamente un mileurista?", se preguntaba hace unos días el vicepresidente Solbes, al aceptar el reto de Pizarro para debatir ante las cámaras de televisión. Zapatero, desde Portugal, y la vicepresidenta De la Vega, también criticaron duramente a Pizarro por usar a las víctimas del terrorismo como supuesta excusa de su irrupción en la política. La "vice" lo calificó de "indecente".

Mientras desde la izquierda le definen como tiburón del capitalismo, antinacionalista y representante de la derecha radical, las terminales mediáticas y políticas del PP se hacen de nuevas por esta salida en tromba del PSOE para desacreditar a su nuevo elefante blanco. Y se quejan por ello. Queja sorprendente viniendo de quienes a lo largo de la Legislatura han desplegado un discurso denigratorio contra el adversario político.

Referirse al presidente del Gobierno de la Nación como "rodríguez", al número dos del PSOE como "pepiño", al ministro del Interior como "el portavoz del Gal", y cosas peores, con evidente ánimo despectivo, forma parte del lenguaje habitual de quienes ahora se rasgan las vestiduras por los ataques contra el sobrevenido escolta de Rajoy. La pedrada más dura la lanzó el ministro Rubalcaba, en respuesta al modo con el que Pizarro justificó su entrada en política, "para poder seguir mirando a los ojos a las víctimas del terrorismo". "A quien no podrá mirar a los ojos es a los trabajadores despedidos con un finiquito de 45 días trabajados por año", dijo en alusión a los 2.500 millones de pesetas que Pizarro recibió por su salida de Endesa, un dinero equivalente al finiquito de un despedido por 1976 años de trabajo.

De todos modos, sobre este memorial de agravios del PSOE al ex presidente de Endesa se detecta una evidente y casi burda estrategia electoral. Y no es precisamente la de desacreditar a Pizarro, que también, pero solo porque pasaba por allí. La pretensión de los socialistas es minimizar a Rajoy. Si consiguen dejarle en segundo plano, habrán destruido una de las tres cosas que un partido necesita para ganar unas elecciones: partido, programa y candidato.

Antonio Casado.

OTR Press

Fernando Jáuregui

Ni 'pleno escoba', ni nada

por Fernando Jáuregui

Francisco Muro de Iscar

Jóvenes: apolíticos, pero familiares

por Francisco Muro de Iscar

Isaías Lafuente

Colaboradores necesarios.

por Isaías Lafuente

Julia Navarro

Cosas

por Julia Navarro

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies