Los de la "ceja".

Actualizado 26/02/2013 13:00:57 CET

MADRID, 26 Feb. (OTR/PRESS) -

La mentalidad que identificó la marea ciudadana del sábado 23 con el golpismo del 23-F es la misma que arremete contra la gente del cine español. Y con la misma pobreza argumental. Se podría decir que es injusto o mezquino, pero semejante barbaridad solo refleja una mente poco evolucionada. Al menos respecto a lo que llamamos genéricamente cultura democrática.

Otro tanto de lo mismo sugieren las reacciones que desde el entorno político y mediático del PP ha suscitado la reciente gala de los Goya, que es la cita anual del cine español para mantener su nivel de autoestima. Entre esas reacciones, alguna inesperada, como la del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que se permitió deslizar en sede parlamentaria vagas acusaciones de antipatriotismo fiscal contra los actores o actrices que no pagan sus impuestos en España. Es lo más parecido a una rabieta porque en la noche de los Goya algunos de los premiados se permitieron denunciar las causas del malestar ciudadano, solidarizarse con los sectores más castigados por la crisis, denunciar la corrupción política o criticar las políticas del Gobierno.

A los compañeros de partido del ministro Montoro y del número dos del Gobierno de Madrid, Salvador Victoria, les ha parecido intolerable. A ellos y muchos más de su cuerda, que han replicado con argumentos que los retratan. Uno siempre cursa con obligada alusión a las subvenciones oficiales que recibe el cine español. Y otro reprocha a "los de la ceja" -así llaman despectivamente a quienes trabajan en cine y teatro-, su desistimiento crítico frente a otros Gobiernos.

"¿Por qué no le hacían esto a Zapatero?", se preguntan como si hubieran pillado en falta a quienes tuvieron la osadía de protestar contra el incremento del IVA cultural o los recortes del Gobierno Rajoy.

Cuando denuncian las subvenciones al cine español están dejando caer una inquietante propuesta: quien recibe una subvención queda en deuda política con quien la concede, de manera que está poco menos que inhabilitado para la critica. Se quejan de que el cine vive del dinero de todos. Otros nos quejamos de que el Gobierno del PP usa el dinero de todos para hacer amigos a través de las subvenciones, y ay del que no se preste a ese juego, como ha ocurrido con la gente del cine.

Tan infantil como lo anterior es preguntarse en público -¿no les dará vergüenza?- por qué no se meten con los Gobiernos de izquierda. Es como preguntarse por qué los españoles de pensamiento conservador tienden a votar siempre al PP. ¿Hace falta explicarlo? Servidor prefiere entender las voces críticas del cine como un brote verde más frente a un estado de cosas manifiestamente mejorable, junto a la marea ciudadana, las batas blancas a favor de la sanidad pública, el grito de Ada Coláu contra los desahucios, el de Beatriz Talegón contra el socialismo de cinco estrellas y la protesta estudiantil en defensa de la educación pública. Otro mentís a las tesis de la sociedad anestesiada.

OTR Press

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