El dilema del PSOE

Publicado 24/09/2016 8:00:33CET

MADRID, 24 Sep. (OTR/PRESS) -

Si nos abrimos paso a través de la tormenta política y mediática que especula sobre los planes de Pedro Sánchez, algo está claro: la guerra pedristas-antipedristas no se va a librar entre el "no" y la "abstención" (voto de los 85 diputados socialistas en una eventual y nueva sesión de investidura de Rajoy), sino entre un Gobierno alternativo presidido por Sánchez y la resignación ante la tercera convocatoria de elecciones generales.

Ese es el dilema ante el que deben pronunciarse los más de 250 miembros del Comité Federal, órgano depositario de la voluntad de la militancia, cuando el 1 de octubre el secretario general les pida su confianza para intentar una mayoría alternativa a la fallida del candidato del PP (170 diputados, en pacto PP-Ciudadanos). Y será como elegir entre la horca y la guillotina: casar con Podemos o nuevas elecciones.

Hay otras hipótesis en circulación. Desde una operación de derribo contra Sánchez hasta la inmediata convocatoria de un congreso federal. En todas lleva las de ganar el líder socialista. Simplemente porque se las ha arreglado con sus pistas falsas (la última, "no me estoy postulando como presidente del Gobierno") para mantener vivo su discurso, mientras que el discurso de sus adversarios internos se iba desvaneciendo.

Explico por qué los barones más críticos, que apuestan con careta y silenciador por un cambio de la postura oficial del PSOE, del "no" a la "abstención", se han quedado sin discurso. El paso del tiempo lo ha devorado, si tenemos en cuenta que dichos dirigentes también están comprometidos por el vigente mandato del CF. A la revisión de la postura socialista se le ha pasado el arroz. Ya es demasiado tarde para retirar el "no" al candidato del PP. Tendrían que desmentirse a sí mismos porque ellos mismos lo decidieron el 28 de diciembre (resolución escrita) y lo ratificaron, también por unanimidad, el 9 de julio (sin resolución escrita, por entender que nada había cambiado tras las elecciones del 26-J).

El destronamiento de Sánchez es inviable, aunque herramientas sí hay: reprobación de la Ejecutiva a propuesta de un 20 % al menos del CF o retirada de la designación de Sánchez como candidato a la Moncloa. Sería antidemocrático atacar la doble legitimidad de Sánchez (congreso y primarias) en su doble condición de secretario general y candidato. Nadie encabezará esa operación y cargar con ese coste. Quien podía hacerlo, Susana Díaz, no está para jugarse su posición institucional en Andalucía.

Véase como todos los caminos conducen al dilema que Sánchez va a plantear ante el CF: Gobierno alternativo con Podemos, o a elecciones. O sea, a elecciones, porque el CF nunca dará luz verde a Sánchez para amontonarse con el gamberrismo de Podemos y los que juegan a romper el dogma civil de la soberanía nacional.