Fobia a los sindicatos.

 

Fobia a los sindicatos.

Actualizado 21/02/2012 13:00:34 CET

MADRID, 21 Feb. (OTR/PRESS) -

El Gobierno sostiene que las movilizaciones del domingo pasado expresan un ataque de contrariedad de los sindicatos por la pérdida de privilegios que supone para ellos la reforma laboral. Según dijo Rajoy en el congreso nacional del PP, dicha reforma se ha hecho pensando en los parados ("Son las medidas que estaban esperando los cinco millones de desempleados"), pero la agitación se hace en nombre de quienes tienen trabajo. Por su parte, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, hizo un llamamiento público a la transparencia de los sindicatos, rematando así el balón centrado por las terminales mediáticas del PP, que venían calentando las manifestaciones del 19 de febrero por los sueldos millonarios de los dirigentes sindicales y su pasión por el lujo, las comilonas y los relojes de marca.

Por todo lo alto se ha celebrado en dichos medios el hallazgo de los 180.000 euros anuales que percibe el líder de la UGT madrileña, José Ricardo Martínez, como consejero de Bankia. No había terminado la vicepresidenta de pedir transparencia a los sindicatos el viernes pasado, cuando Martínez ya estaba dando toda clase de explicaciones sobre dicha percepción. Básicamente, que vive de su sueldo de 2.300 euros como empleado de Renfe y que los 180.000 euros van a la caja del sindicato. De nada le sirvió la transparencia. Esos medios siguieron haciendo risas con la cantinela, sin prestar oídos a esas aclaraciones. Como mucho, los que sí tomaron nota abroncaban a Martínez por la desvergüenza de no entregar a los parados su sueldo de Renfe, como "liberado", e irse a vivir debajo de un puente con su familia. Es lo menos que puede hacer para ser creíble.

No parece políticamente correcta esa vía de financiación de los sindicatos que consiste en quedarse con la retribución de sus representantes en un consejo de administración. También es discutible la presencia de los representantes sindicales. Supone una pérdida de independencia, una forma de estar cautivos del poder bancario. Por ejemplo, ¿cómo defender a los propios trabajadores de una Caja de Ahorros desde su cúpula empresarial? No se escuchan estas críticas. Todo se va en desprestigiar al líder sindical que tiene la osadía de encabezar una marcha contra la reforma laboral del Gobierno y difundir la fobia a los sindicatos, como si fueran sectas dirigidas por unos vividores adictos a la buena vida.

El sindicalismo español es una maquinaria averiada. Necesita una puesta al día del templo y también de la doctrina. Vale. Pero mientras sea una institución más de nuestro ordenamiento constitucional, merecen el mismo respeto que la CEOE, los partidos políticos, las Fuerzas Armadas o el CGPJ. Dicho sea por la demagógica campaña de los sectores más radicales del PP, alentados por un Gobierno que no oculta su esperanza de que las movilizaciones del domingo pasado, y las que están convocadas a escala europea el próximo día 29, sirvan para desacreditar a las organizaciones que representan los intereses de los trabajadores.

OTR Press

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