Luces rojas en la economía

Actualizado 05/01/2008 1:00:32 CET

MADRID, 5 Ene. (OTR/PRESS) -

Con unos niveles de crecimiento y creación de empleo muy por encima de la media europea, España ha entrado este año en el grupo de las ocho economías más potentes del mundo. Y es la única de ese grupo con superávit en sus cuentas públicas, incluidas las de la Seguridad Social, cuyo Fondo de Reserva se ha multiplicado por tres respecto al inicio de la Legislatura. Sin embargo, las últimas cifras conocidas de inflación y paro, registradas en diciembre, disparan las alarmas ante un próximo, por no decir inminente, período de vacas flacas. Tampoco acompañan los índices de confianza del consumidor, la subida de las hipotecas o la bajada de 130.000 cotizantes a la Seguridad Social. Un panorama francamente adverso para la causa electoral de Zapatero ante la llamada a las urnas de marzo.

Dicen los expertos que cuando se avecina una crisis económica es el empleo el primero en notarlo. En cambio es el último en beneficiarse de la llegada de un nuevo ciclo alcista. Estamos en el primer escenario, con cifras de paro que no han dejado de crecer desde el verano, hasta volver a superar sobradamente la emblemática barrera de los dos millones de personas inscritas en las oficinas del INEM en espera de un puesto de trabajo.

Aunque son más fiables las cifras de la EPA (Encuesta de Población Activa), que conoceremos el próximo 25 de enero, la tendencia no deja lugar a dudas y, en términos políticos, corrige parcialmente el voluntarismo del Gobierno cuando éste se refiere a estos últimos cuatro años como la "Legislatura del Empleo". Sólo parcialmente, pues aún descontando el consabido deflactor al triunfalismo del Gobierno, sigue siendo envidiable el balance de la gestión en esta materia: tres millones de empleos nuevos a lo largo de la Legislatura que acaba de fenecer.

Tampoco pueden verse como una enmienda de totalidad a la política económica del Gobierno socialista el resto de los indicadores conocidos al cierre del año 2007. Sobre todo el de inflación, ya en el 4,3 %, una cifra sin precedentes en los últimos doce años. Cualquier lector de periódicos medianamente informado conoce las causas técnicas de este peligroso repunte inflacionista, no debidas a la actuación del Gobierno sino al aumento del precio de dos productos muy concretos, el petróleo y los cereales, en los mercados internacionales.

Sin embargo, todo hace pensar que las malas noticias económicas referidas al mes de diciembre van a perjudicar las expectativas electorales del PSOE. Y el PP se esforzará en alimentar esa tendencia. Es lógico, aunque cabe esperar su alejamiento de esa abominable práctica de la política española que consiste en alegrarse de un mal general como una forma de descalabrar al adversario político.

Antonio Casado

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