De la memoria histórica

Actualizado 16/12/2006 1:00:40 CET

MADRID, 16 Dic. (OTR/PRESS) -

Mucho ruido sobre la llamada "memoria histórica". Pasto de políticos, contertulios y predicadores del alba. No olvidemos que para el PP este es, junto al modelo territorial y los tratos con ETA, uno de los tres grandes frentes de acoso político al Gobierno de Zapatero. Ya se notó el jueves de esta semana durante el debate de totalidad sobre el proyecto del Gobierno.

De este absurdo debate, dentro y fuera del Parlamento, parece desprenderse que el supuesto revanchismo de Zapatero intenta abrir una causa general contra los ganadores de una guerra civil, ¿pero cómo detectar un afán revanchista en la búsqueda del debido reconocimiento moral de quienes, entre los perdedores, fueron injustamente tratados?. Las embestidas contra la llamada Ley de la Memoria Histórica, alimentadas con el falaz pero irritante argumento de que reabre viejas heridas, solo pueden explicarse en quienes se pueden sentir culpables de usar la memoria en una sola dirección. Como si temiesen que la indulgencia de la etapa post-franquista se estuviera acercando a su fecha de caducidad, por culpa del rojo peligroso que vive en Moncloa.

Sus adversarios le acusan de haberse pasado mientras sus socios le acusan de quedarse corto y haber cedido a las presiones del PP. Más dura aún se muestra Amnistía Internacional. Cree que el Gobierno está preparando una ley de "punto final" respecto al franquismo y las injusticias cometidas durante la guerra civil y la dictadura. Frente a este cuadro no parece el más radical quien se sitúa en el centro de la controversia y resulta apaleado por la izquierda y por la derecha. La voluntad de arropar a las víctimas del franquismo se inspira en los mismos principios de solidaridad y justicia que la voluntad de arropar a las víctimas del terrorismo.

Es justo lo uno y lo otro. Pero el Gobierno es incapaz de explicarlo. Y para que nadie se sienta ofendido, espera que la semántica borre cualquier sombra de duda sobre sus intenciones. A saber: "Proyecto de ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura". Tantos rodeos para nombrar el deseo de dignificar a las víctimas del franquismo significa dos cosas. Una, la eficacia de la ofensiva de la derecha. Otra, que Zapatero quiere tener la fiesta en paz.

Cualquiera puede comprobar que se trata de arropar a las víctimas sin molestar a los causantes de sus desgracias. Es fácil entenderlo si hay buena fe. Sin embargo, el proyecto sufre un doble y feroz acoso parlamentario, a izquierda y derecha. Mientras el PP y los obispos acusan al Gobierno de fomentar el enfrentamiento entre españoles, la izquierda y los nacionalistas le acusan de quedarse muy corto en la revisión del pasado por miedo a la derecha. Así está el patio.

Antonio Casado.

OTR Press

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