El mensaje del Rey.

 

El mensaje del Rey.

Actualizado 27/12/2012 13:00:45 CET

MADRID, 27 Dic. (OTR/PRESS) -

El tradicional mensaje navideño del Rey refleja una síntesis de posiciones inscritas en la centralidad política del sistema. Las del partido que ocupa el poder y las del que aspira a ocuparlo (un ejemplo: "Austeridad y crecimiento deben ser compatibles"), aunque solamente la primera, como Gobierno, conoce el texto con antelación. Es lógico, a la luz de lo dispuesto en el artículo 64 de la Constitución Española: "Los actos del Rey serán refrendados por el presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes".

Que previamente Zarzuela deba enviar el mensaje navideño del Rey a Moncloa no es una forma de censura previa. En los años transcurridos desde 1978 no hay precedentes, o son de menor cuantía, de modificación o reforma de un texto cuya base redaccional -forma y fondo, se entiende-, es exclusiva de la Casa del Rey. Tampoco en esta ocasión. El discurso salió de la boca de don Juan Carlos exactamente en los mismos términos que el texto enviado previamente a Moncloa.

Fue el tradicional recorrido por unos cuantos lugares comunes donde el Rey puede desenvolverse sin molestar a ninguno de los dos grandes partidos ¿Cómo no van a firmar el PP y el PSOE las apelaciones a la política como la palanca para conseguir una España más habitable? En cuanto a la necesidad de crear climas que favorezcan el acuerdo entre los partidos, con el enésimo elogio al espíritu de la transición, pues más de lo mismo. Voluntarismo, que no falte.

Ni una sola referencia a la corrupción en la vida pública. Casi es una novedad en la serie de estos últimos años en los que, por desgracia, las malas prácticas de los gobernantes -a escala nacional, autonómica y municipal- no se cayeron de las primeras páginas de la prensa. La elusión viene inevitablemente asociada esta vez al hecho inesperado de que el yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, haya vuelto a la Zarzuela por Navidad. ¿Cómo ser creíble al condenar la corrupción mientras se comparte mesa y mantel con un presunto corrupto?

También había mucha expectación por saber qué diría el Rey respecto al desafío del gobierno autonómico de Cataluña al Estado. Aquí sí que ha habido plena identificación con la doctrina oficial de Moncloa: 1) cumplimiento de la legalidad, y 2) evitar a toda costa el choque de trenes. En esas dos coordenadas se movieron las templadísimas alusiones del Rey al órdago secesionista de Artur Mas. Don Juan Carlos se limitó a invocar el respeto mutuo, la lealtad recíproca y el pluralismo territorial y lingüístico.

Asimismo, plena identificación del mensaje del Rey con la política económica del Gobierno. A saber: "Las renuncias de hoy han de garantizar el bienestar de mañana" o "Para que nuestra economía vuelva a crecer tenemos que poner en orden nuestras cuentas". Sin olvidar las posiciones de la fuerza política alternativa, con llamadas a la necesidad de asegurar la protección de los derechos sociales y estimular la creación de riqueza.

OTR Press

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