Narcisismo tribal

Publicado 05/04/2018 8:00:34CET

MADRID, (OTR/PRESS)

El marianismo funciona como tabla de salvación para ministros y dirigentes del PP. Agobiados por caso Cifuentes, el veto del PNV a los PGE, las movilizaciones callejeras, el interminable conflicto catalán y el subidón de Ciudadanos, se encomiendan a Rajoy y hacen memoria selectiva sobre las situaciones difíciles que su querido líder ha sabido remontar.

La doctrina se encierra en la seguridad que transmite sobre la luz verde que finalmente tendrán los Presupuestos (¿tendrá que ver ese aumento del 32% en inversiones para el Pais Vasco?). Y si no la tienen, que nadie vea en ello la causa de un eventual adelanto de las elecciones generales. Lo dijo Rajoy en el Comité Ejecutivo del PP celebrado el pasado 19 de marzo.

Allí mismo también transformó las manifestaciones de jubilados y mujeres, con interpretación extensiva a las venideras de médicos y estudiantes, en una señal inequívoca de que ya hemos salido de la crisis económica y los distintos sectores reclaman dividendos por su participación en el esfuerzo común.

Pero el veto del PNV a los PGE sigue vivo y es un clásico que el rechazo parlamentario a las cuentas del Estado suele precipitar la desestabilización o la caída del Gobierno que las presenta. De ahí la arriesgada propuesta del vicesecretario general del PP, Javier Maroto, que reclama el apoyo de cinco diputados socialistas para desactivar el solidario "chantaje" de los nacionalistas vascos. Solidario con los nacionalistas catalanes, se entiende, pues es condición exigida para apoyar los PGE que el articulo 155 de la Constitución deje de aplicarse en Cataluña.

En una cosa tiene razón Maroto. No es tolerable que el narcisismo sectario de los nacionalistas vascos y catalanes, en concertada obstrucción frente a una tarea principal del Estado, pueda más que el interés del conjunto de la sociedad. El Estado depende de esas cuentas para seguir prestando servicios (sanidad, educación, pensiones, infraestructuras, seguridad, etc).

Y en este aspecto de la cuestión no parece muy interesado el PSOE. Entiendo que rechace unos PGE cocinados por un partido conservador que, además, acaba de pilotar una recuperación de la economía basada en la devaluación salarial y los recortes en el Estado del Bienestar. Pero también entendería que el fuese el primero en desactivar la posición del PNV. No por amor al PP, por supuesto, sino para desenmascarar un "chantaje" planteado en base a una decisión del Gobierno que el PSOE apoyó y dio por buena (aplicación del 155 en Cataluña).

O sea, que el PSOE está concernido en los motivos del veto nacionalista y no debería hacerse el desentendido. Por coherencia, mas que nada. Porque es un firmante del 155. Y no tanto, aunque también, por poner en su sitio al PNV. Eso consiste, por ejemplo, en recordar que el 155 está muy bien aplicado y que desaplicarlo depende de los propios nacionalistas.

 

OTR Press

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