Órdago a la grande

 

Órdago a la grande

Actualizado 18/07/2013 14:00:31 CET

MADRID, 18 Jul. (OTR/PRESS) -

El órdago a la grande lanzado por el secretario general del PSOE, Pérez Rubalcaba, puede inducir en el presidente del Gobierno la tentación del enroque. Sería fatal para él y espero que no ocurra. Pero, de momento, juega con negras. Le toca mover ficha porque es el líder del principal grupo de la oposición quien ha tomado la iniciativa "en defensa de la dignidad del Parlamento". Tiene una semana de plazo para decidir su jugada. Si el miércoles que viene, en la sesión de la Diputación Permanente, el PP vuelve a bloquear su comparecencia urgente en el Congreso sobre el caso Bárcenas, Rubalcaba presentará una moción de censura "por razones de higiene democrática". Ha llegado a la conclusión de que el uso de esta herramienta política excepcional es el único medio de lograr que Rajoy cumpla con su obligación de someterse al control parlamentario.

La herramienta es excepcional porque también es excepcional la crisis causada por el escándalo que investigan los jueces pero que se mantiene inexplicado en ámbitos políticos e institucionales. Y por eso se insta al presidente a acudir de una vez por todas a explicarse políticamente en el Parlamento. Además debe hacerlo cuanto antes porque "no podemos permitir que la crisis se vaya de vacaciones" dice Rubalcaba, que de este modo dobla la apuesta reducida en principio al ordinario ejercicio del control por parte de los grupos políticos de oposición. Ahora ya es, además, una moción de censura que incluirá la petición de que se vaya. O sea, que ceda el cargo a la vicepresidenta, o a quien decida la mayoría absoluta del PP, y abandone inmediatamente el Palacio de la Moncloa.

Con el paso del tiempo lo que primero fue el caso Gürtel, luego el caso Bárcenas y después el caso PP, se ha convertido en el caso Rajoy. Gracias a su silencio y gracias, entre otros, al portavoz parlamentario del PP, Alfonso Alonso, que no tuvo mejor su mejor día cuando denuncio en sede parlamentaria a los partidos políticos por "apadrinar a un delincuente" al insistir aquellos en la comparecencia del presidente del Gobierno. Un minuto después, Bárcenas y su jefe de Prensa ponían en circulación los famosos SMS en los que se desvelaba el prolongado arropamiento del ex tesorero por parte del propio Rajoy, lo cual disparó las conjeturas más maliciosas sobre el silencio del presidente.

Ahora la derivada política desborda el inicial supuesto de una financiación ilegal del PP, con contabilidad paralela incluida, y alcanza también al espinoso asunto de los sobresueldos en dinero opaco y la negra sombra de un delincuente apadrinado por el mismísimo presidente del Gobierno. Mientras éste siga negándose a despejar el campo con explicaciones creíbles, incluido un punto de contrición (si lo hizo el Rey, ¿por qué no iba a poder hacerlo él?), seguirá avanzando la sensación de que tiene algo que ocultar.

OTR Press

Isaías Lafuente

El 20S

por Isaías Lafuente

Francisco Muro de Iscar

Políticos trileros, troleros, tramposos

por Francisco Muro de Iscar

Fernando Jáuregui

Presos políticos, dice Iglesias

por Fernando Jáuregui

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies