El PP, cercado.

Actualizado 02/02/2013 13:00:45 CET

MADRID, 2 Feb. (OTR/PRESS) -

Podemos llegar a la aterradora conclusión de que el Rey está en manos del yerno y el presidente del Gobierno en la de su antiguo tesorero. La Democracia española, a merced de los subalternos por culpa de la corrupción. El último episodio, conocido como "los papeles de Bárcenas", pone a prueba la credibilidad del PP y, por extensión, la del Gobierno. Y la del presidente Rajoy, que aparece en la contabilidad manuscrita de Luis Bárcenas como uno de los perceptores de sobresueldos destinados a los dirigentes en la década de los noventa.

La respuesta oficial del PP a las filtraciones de las cuentas del tesorero deja mucho que desear. Comete dos grandes errores. El primero, negar la evidencia. El segundo, insultar la inteligencia de los españoles con argumentos infantiles. Por ejemplo, tratar de colocarse por delante de los ciudadanos a la hora de indignarse. "Somos los primeros indignados", dice la número dos, Dolores de Cospedal, quien airea otro argumento aún más absurdo en línea de respuesta a las informaciones que hablan de sobresueldos a jerarcas del partido. Nos invita a distinguir entre la contabilidad del PP ("única, limpia, transparente") y una eventual cuenta "B" del tesorero del PP, de la que dice no saber nada. Es como distinguir entre los goles que le meten al Real Madrid y los que le meten al portero del Real Madrid.

A la espera de que el Ejecutivo de este partido haga pública una respuesta colegiada, en la reunión extraordinaria que ha sido convocada para el sábado, la valoración política trasmitida por Cospedal se reduce a acusar a los filtradores de "querer perjudicar al PP y a su presidente". Pero en realidad esas informaciones lo único que han hecho es confirmar lo que la propia secretaria general ya reveló al declarar públicamente que ella misma había acabado con esas malas prácticas al llegar a la secretaría general en 2008. Ergo, esas prácticas existían y a ellas se refieren las noticias publicadas estos días.

Si la dirección oficial del PP no despliega una estrategia inspirada en el reconocimiento de ciertas irregularidades, no necesariamente delictivas, el problema ira a más. Y no se va a frenar en absoluto porque se prometa una investigación pilotada por la tesorera del PP y una auditoría externa que se limite a valorar los resultados de la investigación interna pilotada por la tesorera del PP. ¿Quién se va a creer que este partido ama la transparencia por encima de todo cuando sólo quiere demostrarla ante sí mismo?

Nadie diría que el rango de la Jefatura del Estado es menor que el de la Presidencia del Gobierno en términos de imagen, prestigio u honorabilidad. Sin embargo en su día al Rey de España no se le cayeron los anillos por decir a los españoles "lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir". Sin interferir para nada en el proceso indagatorio de los jueces, un rasgo de contrición similar sería lo único que podría hacer Rajoy para restablecer el prestigio de la Presidencia del Gobierno y su propia imagen personal.

OTR Press

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