PSOE y nacionalismo.

 

PSOE y nacionalismo.

Actualizado 30/10/2012 13:00:37 CET

MADRID, 30 Oct. (OTR/PRESS) -

Con el discutido y discutible Pérez Rubalcaba en la cabina de mando, el PSOE se esfuerza en persuadir a los ciudadanos de que hay otra manera de hacer las cosas. No solo en la cruzada decretada por el Gobierno contra la crisis económica. También en la espinosa cuestión del encaje de Cataluña en España. Ahí los socialistas tratan de distanciarse tanto del PP, al que culpan de haber alimentado con su torpezas el catalanismo, como de los nacionalistas de Artur Mas, a los que acusan de habernos metido a todos en un callejón sin salida.

La consecuencia de ese modo de actuar es que la defensa de la Constitución, que consagra la pluralidad territorial en el llamado Estado de las Autonomías, se ha quedado coja. A la defensa de la causa de la España plural e igualitaria, en personas y territorios, frente al órdago segregacionista planteado por el nacionalismo catalán, le falta el pilar izquierdo del sistema para sentirse segura frente a la irresponsable e inoportuna ofensiva liderada por Artur Mas, presidente de la Generalitat.

La perspectiva tampoco invita a esperar un eventual cambio de situación. Y menos en vísperas de las elecciones convocadas para el próximo 25 de noviembre en esta comunidad autónoma. Rubalcaba ha sentenciado que "cada vez hay menos espacio para el pacto" porque, según él, Rajoy ya ha ido demasiado lejos, tanto en la política territorial como en la de los recortes, y tendría que desandar mucho camino para encontrar espacios de encuentro y negociación con el PSOE. Mala noticia. Especialmente en la cuestión del encaje de Cataluña en el marco jurídico-político del Estado, donde los socialistas practican un eclecticismo desconcertante a la luz del ideario de un partido "español" donde si algo es innegociable es la igualdad entre las personas, no entre los territorios.

Históricamente, las alusiones al territorio y la nación han sido propias de partidos nacionalistas como el PNV o la Falange Española, a los que no se les caía de la boca la palabra "patria". Al socialismo democrático y español le tocó y le toca desmarcarse de aventuras segregacionistas y apostar por la España diversa en los territorios e igualitaria en los ciudadanos, tal y como viene diseñada en la Constitución. Un diseño susceptible de ser reformado por imperativos de racionalidad y modernización. Faltaría más. Pero si los imperativos son de ruptura o separación, como los que parecen inspirar la operación desencadenada por los nacionalistas catalanes, el PSOE debería abandonar su ambigüedad con apelaciones al cumplimiento de la ley que sean concretas y reconocibles.

Además de recostarse en el principio de legalidad, el PSOE debería expresar de forma inequívoca su absoluta falta de voluntad política para abolir o retocar los principios de integridad territorial e indivisibilidad de la soberanía nacional. Si no lo hace, en mi opinión, lo seguirá pagando en las urnas.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies