De Rey a Rey

Actualizado 05/06/2014 12:00:47 CET

MADRID, 5 Jun. (OTR/PRESS) -

A punto de pisar el kilómetro cero del nuevo reinado, que encarnará el Príncipe de Asturias con el nombre de Felipe VI, se van dando los pasos necesarios para cubrir la liturgia institucional desencadenada por la abdicación de don Juan Carlos. De rey a rey, con normalidad. Es el rasgo dominante en las noticias de los últimos días, tal y como las están viviendo los españoles, tal y como las están viendo desde fuera. La España ingobernable de la que Europa se desmarcaba al otro lado de los Pirineos ya queda muy lejos en la historia.

Si se cumplen las previsiones de agenda oficial en el proceso de la sucesión al trono de España, el próximo 18 de junio se llevará a cabo la proclamación. Y entonces empezará una nueva época. No solo en lo que se refiere al orden dinástico, sino también en el fungible y cambiante escenario político nacional. Ha de ser un elemento dinamizador la llegada de Felipe VI. Aunque sólo fuera por lo que supone en términos de relevo generacional, que se produce justamente cuando otras instituciones, no solo la Corona, están pidiendo a gritos una puesta al día y, en algunos casos, algo más que retoques de chapa y pintura.

En cuanto al saliente, ya camino de la historia, don Juan Carlos, quedará en la memoria de los españoles y en los anales de los estudiosos como el hombre que pilotó con acierto el tránsito desde la Dictadura a la Democracia. Todo lo demás se irá perdiendo en la polvareda del calendario, incluidas las conjeturas sobre los verdaderos motivos de la abdicación, la forma de escenificarla y el momento de anunciarla.

No es ningún misterio. Los motivos se agrupan en dos: la mala salud del monarca, por una parte, y los escándalos vinculados en estos últimos años a la Corona, por otro. Lo mejor, la puesta en escena, gracias al tiempo que tuvieron para prepararla quienes estaban en el secreto. Y en cuanto al momento elegido, el Rey y sus consejeros decidieron con la idea de evitar la imagen de un hombre derrotado que se va por la puerta de atrás. De ahí el pasaje de su alocución en el que dice sentirse recuperado en lo físico y lo institucional, aunque es su deseo "dar paso a una nueva generación, que encarna mi hijo".

Ahí estamos. No es envidiable la carga que va a recaer sobre los hombros de don Felipe de Borbón a título de Rey. De hecho, ya unos están viendo de nuevo, como en su día vieron a su padre, al "motor del cambio", en relación a las aconsejables y aconsejadas reformas de un orden político-jurídico que viene acusando el normal desgaste de materiales. Sin embargo otros han encontrado en la ocasión que pintan calva el hueco por donde colar sus extravagantes ideas respecto a una presunta "segunda transición", o directamente sus propuestas de cambio en la forma del Estado, previa convocatoria de un referéndum "ad hoc".

Entre esas dos aguas ha de navegar Felipe VI. Las gracias para desempeñarse con acierto no le faltan: cercanía, rigor, inteligencia política, conocimiento, sensatez y capacidad comunicadora.

OTR Press

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