Los Reyes, en China

Actualizado 26/06/2007 2:00:33 CET

MADRID, 26 Jun. (OTR/PRESS) -

Hace unos días dieron la vuelta al mundo las impresionantes imágenes de personas esclavizadas en China. Entre los patrones de la explotación había dirigentes del Partido Comunista Chino, la fuerza política uniformadora de los 1.300 millones de seres humanos que pueblan este país asiático, que rompió su aislamiento al ingresar en la OMC (Organización Mundial del Comercio) en diciembre de 2001. Pero los derechos humanos pueden esperar. Siempre nos quedará Cuba para rasgarnos las vestiduras. Si se trata de seguir escalando cotas en el ranking de la riqueza económica, que es el trasunto del bienestar, poco importa tratar con los gobernantes de este singular modelo de dictadura política y permisividad económica con el nombre oficial de República Popular China.

Dicho sea lo dicho como constatación de un mal de muchos para consuelo nuestro, no como enmienda a la totalidad del viaje de los Reyes de España a este país de 1.300 millones de habitantes, o sea, de potenciales consumidores. O de potenciales turistas, cosa que a nuestro país, una potencia mundial del sector, le interesa especialmente. No hace falta que viajen todos a la vez. Quédense con el dato: en 2010 habrá nada menos que 100 millones de chinos viajando por todo el mundo. ¿Se imaginan lo que eso significa para nuestra bien engrasada máquina de hacer agradable la vida del viajero? Es sólo un ejemplo de la importancia que tiene el padrinazgo de los Reyes ante el despliegue empresarial español apenas iniciado. Evidentemente, no solo en el sector turístico, que no es precisamente donde más pasos se han dado, pero se darán. Un despliegue cuyo exponente visual tendrá como marco el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, donde este miércoles 27 se va a celebrar una cumbre empresarial hispano-china. Se firmarán varios acuerdos de cooperación y se fomentarán contactos entre los 600 asistentes, de los que 250 serán españoles, con los presidentes de sus respectivas patronales a la cabeza.

España, por su parte, está interesada en darse a conocer en toda su potencialidad económica y empresarial. En este terreno ya se ha producido un notorio avance, pero no suficiente. Por eso, uno de los principales objetivos del viaje de los Reyes es recuperar el tiempo perdido respecto a países de nuestro entorno, como Francia, Reino Unido e Italia, cuyas cifras de intercambios dejan en pañales a las nuestras. El desequilibrio de nuestra balanza comercial es escandaloso: mientras China nos vende productos por valor de 14.300 millones de euros, nosotros les vendemos por valor de tan solo 1.670 millones de euros.

Son cifras de 2005, pero ya están en marcha 450 iniciativas empresariales españolas. Como además allí se nos ve como una cabeza de puente para el despliegue empresarial chino en Latinoamérica, se ha disparado la demanda para aprender el idioma español y el Instituto Cervantes de Pekín -en vísperas de abrirse otro en Sanghai- es uno de los más activos de cuantos funcionan en todo el mundo. Buena noticia.

Antonio Casado.

 

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