Sintonía en lo fundamental.

Actualizado 11/12/2010 13:00:43 CET

MADRID, 11 Dic. (OTR/PRESS) -

Por una vez, y ojalá siente precedente, el titular y el aspirante se dieron la cera acostumbrada en los cruces parlamentarios sin afectar a la básica sintonía que debe reinar siempre entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición respecto a la defensa del Estado y de los intereses generales. Es la moraleja de la sesión plenaria del Congreso, el jueves pasado, en la que el presidente informó a la Cámara de las decisiones tomadas sobre la marcha para superar la situación de caos aéreo creada por los controladores durante el pasado fin de semana.

Fue una explicación exhaustiva sobre los momentos vividos en Moncloa bajo el peso de un chantaje que afectaba al Gobierno pero, sobre todo, afectaba a decenas de miles de ciudadanos atrapados en los aeropuertos en vísperas del puente vacacional más largo del calendario. Y Zapatero volvió a defender la militarización de las torres y la posterior declaración del estado de alarma. Medidas excepcionales para situaciones excepcionales. El objetivo: restablecer la normalidad en la prestación de un servicio público esencial (el transporte aéreo), saboteado desde que el viernes anterior, a partir de las 17.00 h. se produjo el abandono "súbito, masivo y simultáneo" de los puestos de trabajo por parte de los controladores.

El Gobierno hizo lo que tenía que hacer. Así lo reconoció Rajoy, que dejó clara su condena a este colectivo de profesionales. Tanto hemos visto al Gobierno y al PP en el todo vale para desgastar al adversario, incluidos asuntos de mayor cuantía donde el mal de todos se convierte en consuelo de unos cuantos, que fue una agradable sorpresa escuchar al líder de la oposición que el Ejecutivo cumplió con su deber de restablecer la normalidad ante la actitud intolerable de "unos controladores que abandonan su puesto de trabajo, bloquean el espacio aéreo y menosprecian los derechos de sus compatriotas".

Lo cual no impidió al presidente del PP denunciar la imprevisión y desidia del Gobierno en el tratamiento de un problema que viene de largo. Aún considerando que las circunstancias obligaron a AENA a aceptar algunas condiciones abusivas de los controladores en el convenio colectivo firmado en 1999, que se fue prorrogando año tras año hasta 2004 (en 2005 quedó denunciado, y a así hasta hoy), Rajoy reprochó con razón la pasividad de Zapatero en estos últimos seis años. Y muy especialmente desde que el 5 de febrero de 2010 el Congreso puso en sus manos una ley que cambió el régimen jurídico y laboral de los controladores y que, tal como la presentó entonces el ministro Blanco, iba a servir para terminar de una vez por todas con el poder conminatorio de estos profesionales.

El balance de la aplicación de aquella norma ha sido muy pobre. Hemos vuelto a sufrir las consecuencias de un nuevo órdago de los controladores. Así lo denunció el señor Rajoy en una intervención a mi juicio muy acertada.

OTR Press

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