Zapatero antinuclear.

Actualizado 20/06/2009 14:00:23 CET

MADRID, 20 Jun. (OTR/PRESS) -

No acaba de entender Zapatero un creciente estado de opinión favorable a la prolongación de la vida útil de Garoña, la más antigua de las centrales nucleares españolas. Sostiene que su escaso impacto en la dieta de nuestro consumo energético, apenas el 1 por ciento, así como el agotamiento de una instalación obsoleta (ha cumplido 38 de sus 40 años de vida prevista), no justifican el incumplimiento de un compromiso electoral.

El compromiso consiste en ir borrando del mapa de España las centrales nucleares que están funcionando a medida que se vayan agotando las licencias concedidas por el Estado en su día, por un tiempo equivalente a la vida útil calculada para cada una de ellas. Un compromiso puesto en función de las necesidades energéticas del país y otras circunstancias que se irán valorando caso por caso, según Zapatero, a medida que vayan agotándose las concesiones de explotación.

Nos quedan como mínimo diez años por delante para que, a la vista del programa socialista, España sea ese país exento de centrales nucleares que quiere el presidente del Gobierno. Esa será la norma, pero admite que puede haber excepciones. La excepción sería la prórroga, como explicaba el otro día en la tele. Algo que, según algunas informaciones, se podría aplicar a la central de Santa María de Garoña.

No van por ahí las noticias que me llegan. Mis propias fuentes afirman que Zapatero ya ha decidido negar la prórroga de vida útil a dicha central, a pesar del informe del Consejo de Seguridad Nuclear. No es vinculante pero recomienda la prolongación de diez años más de actividad. El presidente del Gobierno cree, no obstante, que Garoña debe desmantelarse a partir de 2011, cuando cumple la concesión obtenida hace 38 años.

Pero las muestras de opinión contraria siguen siendo cada vez más. Ahí se están alineando la mayoría de los actores políticos, económicos, empresariales* Ojo, y sindicales. Comisiones Obreras hará público un documento en los próximos días en el que va a defender la continuidad de Santa María de Garoña, en línea con la postura adoptada por los trabajadores que prestan servicio en las instalaciones de esta central nuclear.

No es precisamente de estirpe sindical la opinión de los altos directivos bancarios. Pero coinciden en esto con CC.OO. Van más allá. No solo son favorables a la prórroga de Garoña. A uno de estos directivos, consejero delegado de una las cuatros grandes entidades financieras, le escuché decir el otro día que la energía nuclear debería ser una de las palancas decisivas del nuevo modelo de crecimiento que necesitamos para ir saliendo de la crisis económica.

 

OTR Press

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