Zapatero, al contraataque

Actualizado 05/07/2007 2:00:20 CET

MADRID, 5 Jul. (OTR/PRESS) -

Al Gobierno le toca llevar la iniciativa. O sea, jugar con blancas. Sin embargo, era frecuente que durante estos tres años que llevamos de legislatura el Ejecutivo diera la impresión de jugar con negras. O sea, a la defensiva. A la defensiva del PP, que es el principal grupo de la oposición. Pero el cuadro ha cambiado con el cruce verbal Zapatero-Rajoy del martes por la tarde, en el que el presidente del Gobierno sorprendió por su agresividad. Lo de 'Bambi' ha pasado a la historia.

Rajoy comenzó mimetizando a Aznar con un previsible váyase, señor Zapatero ("Lo único que nos interesa saber de usted es la fecha de las elecciones") y al final se encontró con un váyase, señor Rajoy, en boca de su adversario, que ofició de criada respondona. "La única lección que acepto de usted es cómo pasar a la oposición después de una mayoría absoluta", le espetó Zapatero. Antes le habia dicho que este era el último Debate del estado de la Nación que ambos protagonizaban. "Y no lo digo por mí, sino por usted, a la vista de la cantidad de sucesores que le están saliendo".

En su cruce con Rajoy, vimos a un Zapatero que, inédito en esta faceta, sorprendió a sus propias filas por el grado de dureza empleado contra el líder del PP. Como quien se cansa de seguir poniendo la otra mejilla, había decidido pasar al contraataque y salir del cerco verbal al que Rajoy le ha sometido a lo largo de estos tres últimos años: España se rompe, el Gobierno se rinde, Zapatero miente, ETA manda, el PSOE trapichea con Navarra. No muy distinto al que había preparado para el debate de ayer. Pero Zapatero le pinchó uno a uno todos esos globos y la cantinela se rompió de tanto usarla.

Fue su forma de responder a los primeros hachazos que le había dedicado Mariano Rajoy. El primero de todos, declarar la incapacidad de Zapatero para presidir un Gobierno. Por "desleal" y "mentiroso", "usted no está en condiciones de gobernar", había tronado. Y enseguida el presidente le puso apellidos al discurso inicial de su adversario: "faltón", "despectivo" y "apocalíptico". Para entonces, en su primera réplica, Zapatero ya había puesto en marcha la apisonadora que terminaría pasando por encima de Rajoy.

El último golpe, cuando el cruce verbal entre los protagonistas de la tarde ya se parecía más a una reyerta de taberna que a un debate parlamentario, fue el más demoledor. Si reinase el juego limpio, deberíamos calificarlo de golpe bajo. Pero quien está cosido de cicatrices por tantos golpes bajos, pagó ayer con la misma moneda. Fue cuando el presidente del Gobierno acusó a Rajoy de oficiar como administrador de rencores ajenos. "Administrador del resentimiento de otros", dijo en alusión a José María Aznar. No lo mencionó pero sí habló del resentimiento de "quien le nombró a usted" y del legado que la transmitió "por no saber perder", por no haber admitido la victoria del PSOE en las urnas".

Antonio Casado

 

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