Zapatero: victoria con peros

 

Zapatero: victoria con peros

Actualizado 11/03/2008 1:00:24 CET

MADRID, 11 Mar. (OTR/PRESS) -

Si la facturación electoral del PSOE es prácticamente la misma que hace cuatro años (algo más de 11 millones de votos) y damos por verificada la incorporación de votos procedentes del hundimiento de sus dos principales socios de la pasada Legislatura, IU y nacionalistas catalanes de ERC, amén de buena parte de los nuevos votantes, es fácil deducir que Zapatero ha perdido el favor de muchos de los ciudadanos que le apoyaron en las elecciones generales del 14 de marzo de 2004.

Si, mirando a su principal adversario, verificamos que el PP ha sumado el apoyo de 400.000 votantes, respecto a las elecciones de hace cuatro años, es fácil deducir que Rajoy mejora notablemente una cosecha electoral lastrada por la gestión de Aznar al frente del Gobierno, aunque fuera aquél el candidato oficial.

Procede hacer este tipo de precisiones tras una campaña tan polarizada que, en consecuencia, alumbra un escenario tan bipartidista. Si la política nacional es cosa de dos, conviene retener los datos referidos a la pelea entre los dos, el titular y el aspirante. Todos los datos. No solo los que fijan la relación de fuerzas en el Parlamento, a efectos de gobernabilidad que, evidentemente, son los decisivos para la ostentación del poder, pero tienden a ocultar las radiografías de lo ocurrido.

La victoria del PSOE le da para seguir en el Gobierno, pero no para tirar cohetes. En ese sentido, le cuadra la expresión de "victoria amarga", utilizada por Alfonso Guerra en marzo de 1996 para bajarle los humos al primer Aznar. Por contra, al PP le cuadraría la expresión de "derrota dulce", porque las urnas le mandan cuatro años más a la oposición pero mejora todos sus registros, excepto el de la ventaja parlamentaria respecto al adversario socialista, que se repite (16 escaños).

En resumen: gana el PSOE pero sin capitalizar sus cuatro años de poder, pierde el PP pero mejora su facturación electoral, Zapatero seguirá mandando pero con hipotecas, Rajoy se caerá del cartel pero saldrá con la cabeza alta. El discurso de la España en bancarrota, por desgracia, no se ha despeñado, aunque tampoco ha servido para ganar las elecciones. Rajoy ha de reconocer en este sentido que con su expresa renuncia a captar votos de centro, o a la derecha del PSOE, podía obtener un resultado decoroso, incluso al alza, como ha ocurrido, pero eso no era suficiente para echar a Zapatero de Moncloa.

Y, finalmente, en cuanto a la gobernabilidad, los problemas son prácticamente los mismos que en la pasada Legislatura. Mientras quedamos atentos a la pantalla, vale la pena reparar en el reforzamiento de la posición parlamentaria de CiU. Será la gran cuestión de las próximas semanas.

Antonio Casado.

OTR Press

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