Un 'cadáver' peligroso.

Actualizado 27/11/2012 13:00:36 CET

MADRID, 27 Nov. (OTR/PRESS) -

Los catalanes lo dejaron K.O. en las urnas. Los llamó a aclamarle y lo que hicieron fue votarle en contra. Artur Mas, "sonado", con el mentón temblando por el golpe y las perdidas, 120.000 votos, ocho puntos abajo y doce escaños menos, añadió en su comparecencia un ridículo balbuceante y embarullado donde lo único en claro fue la petición desesperada de socorro a ERC para proseguir en su desvarío. Flanqueado por Duran i Lleida (Jeckill i Hide) que lo contemplaba venenosamente y meditaba movimientos cangrejiles y nuevo cambio de caparazón y por la presidenta del Parlamento con cara de haber dejado de serlo, Mister Más era la viva representación del "cadáver" político que no acepta el entierro y está dispuesto al "vudú" que sea para seguir figurando en la procesión aunque sea como "expuesto".

Es un cadáver político, pero es un cadáver muy peligroso. Para Cataluña y para su partido. A CiU la ha llevado a la debacle, la ha desquiciado, descuajado de raíz y de formas, puesto a los pies de su rival a quien ha entregado y se ha entregado atado de pies y manos. ERC, de quien Mas ha sido su mejor candidato, al reconocer su discurso, su propuesta y su estelada bandera como las "buenas", tiene en la actual deriva la única llave. Es el único socio posible en el delirio de independencia y en ese camino los únicos que el domingo ganaron y que seguirán obteniendo beneficios. Para que Más siga, ha de convertirse en el esclavo de ERC, en su títere y será quien marque el paso.

Pero esta es la única solución, cerrados todos los otros y anteriores caminos por su salto en el vacío con PSC y PP, para Más y para los Pujol que el arropan como parte de la "familia", incluso en Suiza, ¿pero lo es para CiU? Sería de ciegos no percibir que por ahí van a la definitivo desastre. Hoy saben que Más y su mantenimiento les cuesta la vida y hasta la bolsa. Es letal para ellos pero también lo es para Cataluña. Valga una simple reflexión ¿si el independentismo de Mas-Puyol expulsaba de Europa, encogía de temor a los empresarios y desterraba al famoso "seny", qué no les espantará uno dirigido por los ERC? En ese sentido la viabilidad de la apuesta referéndum-independencia aparece como una posibilidad definitivamente traumática y extremista que muchos, y entre ellos bastantes de CiU, contemplan con creciente pavor.

No es el único problema. Hay otro esencial, grave y contradictorio en grado sumo. En esa única posibilidad del Gobierno CiU-ERC a que se ve abocado ¿cómo casan las medidas de ajuste, los recortes, la política económica desarrollada? ¿Los acepta ERC? ¿Gira 180 grados CiU? ¿Cómo unen posiciones totalmente contrarias e irreconciliables? Lo harán porque por poder a todo se renuncia pero ¿a qué les conducirá, cómo van a ponerlo en practica y cómo van a explicarlo cada uno a los suyos?

Más tiene a su partido, al que ha conducido a esta tesitura, en un trascendental dilema y en realidad la única y verdadera solución es su propia retirada, su dimisión inmediata. Por Cataluña no lo hará, de eso nada, pero puede que por el partido no le quedé más remedio que hacerla o a hasta le obliguen a ello.

Este es el debate y lo esencial del paisaje de poder tras el veredicto de las urnas. Para el resto de los resultados lo mejor es ir a la limpieza de las matemáticas. La pérdida de CiU es casi simétricamente la ganancia de ERC. El otro gran perdedor es el PSC, el que con Maragall arrumbara principios ante el nacionalismo y con Montilla se convirtiera en su entregado tonto útil es hoy un alma en pena del cuerpo que fue hegemónico. Los socialistas catalanes caminan un paso por delante en las debacles del conjunto de España. La estrepitosa derrota de Montilla, que en realidad no ganó nunca y estos lodos son aquellos polvos con ERC, prologó la del PSOE. Ya había caído a 38 escaños con los que gobernó en 2006 y de ahí se derrumbó a 28 y un exiguo 18,3. Ahora en caída libre han bajado a menos del 15 por ciento. Y a 20 escaños. Si antes de ellos las caídas de gallegos y vascos del 30 por ciento a la cota de 20 se visualizaron como hecatombe ¿cómo se califica esto, cómo "digno" que dice López? Y lo que es peor, los socialistas en plena díspara de sus votos son superados en los tres lugares por otras fuerzas de nacionalismo que se califican de radical y izquierdas. Su peligro es dejar de ser la fuerza referente en el campo de la izquierda a nivel de España entera.

Y de nuevo la matemática canta. De sus votos y ocho escaños perdidos seis han ido para Ciudadanos, el otro vencedor moral de la noche, con su discurso limpio y claro, sin atadura ninguna. El PP puede darse también por satisfecho. Con la que le cae encima por su condición de Gobierno no solo pasa la prueba sino que sube, aunque mínimamente, y obtiene sus mejores resultados, casi pegado ya allí a los socialistas, en un territorio siempre hostil y donde antes les separaba una sima. Y en Barcelona capital y en Tarragona provincia se convierten en segunda fuerza política.

OTR Press

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