Contra el PP se manifiesta mejor.

Actualizado 21/02/2012 13:00:53 CET

MADRID, 21 Feb. (OTR/PRESS) -

Las diversas parroquias de la izquierda llevaban unos años sin poder manifestarse a gusto. Aunque hubiera que hacerlo, era como a la fuerza, porque no quedaba otra, como con aquel teatrillo de la huelga general contra ZP que contra quien no se quería precisamente hacerla era contra ZP. Ahora, por fin, pueden ya ir a la calle y sacarlo todo contra el Gobierno aunque la cosa haya sido el haberse quedado precisamente sin gobierno, sin comunidades y si ayuntamientos.

La izquierda tiene desde siempre y en los genes lo de la calle. Y muy mitificada la cuestión. Tanto que a veces pierden en norte de la urna. Pero es un paisaje y una técnica que dominan y escenifican mucho mejor que la derecha, cuyas puestas en escenas callejeras acaban por tener siempre un aire de procesión.

El domingo se produjo el feliz reencuentro. Todos juntos y en unión, "indignados", IU, los sindicatos y los compañeros y compañeras del PSOE, haciendo como que eran nuevos y que nada han tenido que ver en la que está cayendo. Que ellos por el Gobierno y en los casi ocho pasados era como que no hubieran ni pasado por allí.

Las manifestaciones, la movilización que es otro mantra recuperado, van a ser nuestro acompañamiento habitual. Como ya dijo en la despedida de Sol el spiker de CC.OO.: "Ahora beber cerveza, a vivir y hasta el 29", que es la fecha de la próxima representación y el objetivo esencial del trabajo de estos sindicalistas tan liberados de los tajos y tan a cubierto del paro.

Vamos a verles y oírles mucho de ahora en adelante. Pero otra cosa es que las gentes del común tengan muchas ganas de escucharles y seguirles. Los que salen son los que son. Y lo que se malicia mucha gente al ver a los actores principales es que hay demasiado de mantener sus privilegios y una burocracia sindical que es la que está cada vez más en cuestión. Mucha política de por medio también. Porque detrás de las pancartas lo que hay es mucho damnificado por las urnas, mucho derrotado que aspira a convertir el grito en voto. Pero más bien parece que la gente no está por la labor. Ni para gritos. Por ahora. Que otra cosa será si dentro de un año esto no tiene pinta siquiera de cambiar de color. Entonces si sería, pero a día de hoy es demasiado pronto y se ven demasiado los plumeros.

PD. El discurso de Rajoy en Sevilla no fue el del líder de un partido triunfante sino el de un presidente de España preocupado y ocupado por el lamentable estado de la Nación.

OTR Press

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