Montilla, amotinado

Actualizado 08/08/2008 2:00:37 CET

MADRID, 8 Ago. (OTR/PRESS) -

El trueno de la crisis oscurece y se apropia de todo el horizonte. Pero hay una nube creciente a punto de estallar a relámpagos. Es Cataluña. España tiene un problema, lo tiene el Gobierno y lo tiene y lo teme el PSOE. Aquellos polvos del Estatut ya fueron lodos, que someramente tapados no han dejado de compactarse y que ahora amenazan con emerger con todo el cieno.

La pretensión es la independencia encubierta. Serlo legislativamente, judicialmente y ahora fiscalmente. Que España nada pueda decir en lo que allí se decida, aunque ellos si puedan intervenir y decidir sobre lo que en el conjunto de España haya de hacerse. Intolerable en cuanto a lo primero -supone de ipso la ruptura de la soberanía en una parte del territorio- es un abuso añadido en su segunda derivada.

El problema es mucho más que ese periodista dando la nota impertinente y paleta con tres tensitas españoles, es más que esa culebrilla de mirada viscosa, el tal Puig, insultando a los extremeños. Eso son los síntomas. El problema son unas fuerzas políticas que han cruzado ya a la orilla del independentismo y que se han encontrado con que la dirección del partido que podría poner freno a tales ansias , el Partido Socialista Catalán, ha desembarcado en esa ribera con ellos. El problema es la pretensión de imponer a España, al pueblo español, a su Gobierno, que es también el suyo, un marco , ahora fiscal, que rompe la constitución y los cimientos igualitarios del Estado.

El desafío al que insensatamente dio alas Zapatero-nuestra memoria política es muy corta- ha permanecido larvado. Ha guardado silencio pero en absoluto ha dejado de preparar el terreno . Y de minarlo.

España tiene un problema. Lo tiene el Gobierno ya mañana con la financiación (donde siguen con la cantinela del famoso expolio al territorio tan reaccionaria como insostenible ante el sentido común y el concepto de Nación de ciudadanos que paguen impuestos en función de sus riquezas y reciban servicios igualitariamente) y lo tiene y grave el PSOE.

Porque el partido socialista empieza a vislumbrar que el enemigo donde lo tiene en casa. ¿O ya no es su casa?. El PSOE si parece, desde luego, la del PSC, pero al PSOE la entrada en la otra la tiene cada vez más dudosa. Le dieron el triunfo electoral, aunque habrá quien opine que esos escaños fueron más bien de Zapatero y que Montilla se la pegó en las autonómicas : Fueron 15 sobre el PP cuando tan sólo fueron 14 los que separaron a los dos contendientes y ahora hacen valer su fuerza. Montilla, aunque como siempre la técnica será decir que lo que oímos no es lo que oímos y que lo que exigen no lo exigen de verdad sino de mentirijillas, se ha amotinado. Con sus socios, ERC e ICV, y aliado con CIU. Frente común contra el Gobierno de España, contra el Gobierno de ¿su partido?, contra el PSOE.

Montilla, enmontillado, enmontado, amotinado, su nombre y sus orígenes daran para muchos juegos de palabras, va a ser desde ya el gran quebradero de cabeza de Zapatero. Solbes hasta ahora aguanta el envite. ¿Hasta cuando?. ¿Qué harán los ministros PSC, que hará la estrella ascendente del firmamente socialista, Carmen Chacón?. ¿Aguantará Zapatero?. ¿Será capaz de defender al Estado y permanecer firme como presidente de todos los españoles? Sería muy deseable. Pero muy poco probable.

Quizás lo que más pueda estar deseando ahora el presidente del Gobierno es que el Tribunal Constitucional declare inconstitucionales algunos de esos artículos del Estatut . Que chirrían y hacen daño a la letra y al espíritu de nuestra Ley de Leyes es una evidencia de puro sentido común. Pero ahora encima hasta puede que le viniera bien a Zapatero. Puede que nos llevemos una sorpresa con los jueces, que ya sabemos lo independientes que son de los partidos que les propusieron o han de proponerlos ahora.

Antonio Pérez Henares.

OTR Press

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