El PSOE andaluz presiona a Zapatero.

Actualizado 05/07/2011 14:00:51 CET

MADRID, 5 Jul. (OTR/PRESS) -

Los socialistas andaluces pueden dar el empujón definitivo para el adelanto de las elecciones generales al que se resiste Zapatero. No desean bajo ningún concepto que coincidan con las suyas y están moviendo toda su influencia para que eso suceda. Piensan que de esa forma y a pesar del terrible varapalo recibido en las municipales -han perdido la totalidad de las capitales de provincia y cinco diputaciones- es la única opción de lograr mantener la Junta. No aspiran a la victoria pero sí a que el PP no consiga la mayoría absoluta y con un pacto con IU salvar la última joya de la corona.

Los conclaves y reuniones de los dirigentes andaluces se suceden y la presión está llegando nítida a Moncloa. Sus deseos, además, coinciden con los del candidato Rubalcaba. Este que será proclamado el ya inminente día 9 de julio no tardará en dejar sus cargos gubernamentales y considera más positivo para sus intereses electorales que los comicios se celebren en otoño. La estación estival supondrá un alivio en el paro y quiere al menos aprovechar ese respiro.

Más allá de esas consideraciones aparece también una evidencia. Con Rubalcaba de candidato, sin puesto en el Gobierno y en continuada campaña la bicefalia será mucho más visible y, según indica la deriva de declaraciones, con evidentes puntos de fricción. Si el Gobierno prosigue aplicando alguna reforma, por tímida que sea, esta chocará con las propuestas cada vez más izquierdistas y criticas con las que el aspirante pretende atraer al voto desafecto. Los socialistas son maestros en propaganda y en escamotear responsabilidades -la de echar las culpas del Gobierno a la oposición es un quiebro inmejorable- pero hacer campaña siendo oposición de su propio Gobierno tal vez sea rizarlo ya en exceso. A no ser que se haya pensado que Rubalcaba se confronte con el hacer del propio Zapatero y el suyo propio como participe muy decisivo y ahora máximo de todos sus gabinetes y acciones.

El zapaterismo agonizante, en perpetuo estado de despedida, parece, sin embargo, empeñado en ofrecer resistencia. Es el propio presidente quien dirige las operaciones para recabar apoyos del PNV para sacar adelante los presupuesto del 2012 una vez que CiU ya ha aclarado que con ellos no cuenten para ello. Pero Zapatero cada vez está más solo en su propio partido. Nadie quiere atacarlo frontalmente -tampoco es que los barones que ya no lo son tengan fuerza para ello- pero la mayoría desearía que cuanto antes culmine el largo adiós que no acaba de concretarse nunca. Al fin y al cabo a ellos les va poco en el envite. Todos han perdido su poltrona. Excepto los andaluces y los vascos. Y estos están con Rubalcaba.

 

OTR Press

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