Las "tripas" de las encuestas.

 

Las "tripas" de las encuestas.

Actualizado 23/04/2013 14:00:38 CET

MADRID, 23 Abr. (OTR/PRESS) -

Otorgar ahora un exceso de credibilidad a la encuestas es un ejercicio tan arriesgado como inútil. Las urnas quedan muy lejos y la afirmación del voto se efectúa como algo lejano y en absoluto ejecutable de inmediato. Vamos un algo así, pero al contrario, como responder a la pregunta de que haría usted se le tocara la lotería. Pues vaya usted a saber y más aún que una cosa es decir como repartir los pájaros volando y otra bien diferente repartir el que se tiene en la mano.

Pues aquí igual o parecido. Porque queda mucho agua que correr bajo los puentes y la percepción puede cambiar para bien o para mal y además a la hora de la verdad, que es la de meter la papeleta en la urna, otros factores determinantes emergen con fuerza y suelen tender a un cierto encauzamiento de aguas.

Pero dicho lo anterior, las prospectivas que se van publicando marcan una senda reiterada, una tendencia cada vez más explicita de conmoción en lo que desde el principio de esta democracia y desde luego desde 1982 se ha mantenido prácticamente inalterado. La hegemonía absoluta del bipartidismo.

Eso hoy aparece cada vez más cuestionado. La bolsa de votos del PP, falta de resultados ante la crisis y el paro, amen de corrupción y escándalos, sufre un desgaste tremendo, aunque manteniendo una mayor fidelidad que su oponente el PSOE, y sin una deriva clara hacia otras formaciones, ya que tan solo UPyD parece ser receptora de algunos de estos sufragios que más bien tienden a la abstención.

Por su parte el PSOE, a pesar de ejercer la oposición, un plus, sigue señalado como responsable primero y hasta primario de la catástrofe y percibido, hasta en sus caras, como ese fatal pasado. Pero en su caso si existe un factor cada vez más claro de corrimiento de sus bases hacia Izquierda Unida que alcanza en estas lejanas intenciones cotas de votación nunca alcanzadas ni siquiera en sus antecedente del PCE en sus mejores tiempos en los que transitaba por el 10 por ciento. Un 15 por ciento largo ahora.

Pero en la reciente encuesta de Demoscopia, publicada en abril por El País, se ocultó un dato demoledor y muy significativo de las "tripas" del sondeo antes de ser "cocinado": Por vez primera en la historia IU superaba a los socialistas en intención directa de voto, un 10,7 por ciento sobre un 8,8. Tan solo un mes antes, la encuesta publicada en marzo arrojaba un resultado en este tramo donde el PSOE aún estaba por delante, un 10,5 por ciento por un 8,6 de IU.

No sería ni prudente ni medio serio tomar lo reflejado por bueno y antecedente de un resultado en urna. Pero no querer ver ni oír lo que el dato está gritando resulta suicida. Y el PSOE parece que es la postura que está adoptando. O aún peor. Porque lo que ya resulta todavía más descabellado es, lejos de recuperar su espacio y su posición, irse cada vez más del ramal de los otros y seguir sus postulados, estrategias y tácticas. O sea, entregarles la hegemonía en el discurso, en la acción de oposición y en la calle. Y eso, exactamente eso, es lo que está haciendo el PSOE, enfangado en pasado, en presente y en una crisis absoluta de doctrina y liderazgo.

OTR Press

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