Agotar la legislatura.

 

Agotar la legislatura.

Actualizado 17/07/2010 14:01:00 CET

MADRID, 17 Jul. (OTR/PRESS) -

No hay química entre el actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y su antecesor socialista, Felipe González. La frialdad de las relaciones correctas se rompe en momentos claves cuando el espíritu de partido de González sale a echarle un capote al presidente. Y también aparece de vez en cuando en forma de colleja de González a Zapatero.

El secretario general del PSOE no se fía de ninguno de la generación anterior y esta afirmación de ruptura con el pasado sólo tiene dos excepciones: Alfredo Pérez Rubalcaba, que es de los políticos más inteligentes y con una capacidad de supervivencia ante los celos más pronunciados y Manuel Chaves al que su posición de secretario general del PSOE en Andalucía le blindaba hasta el presente. Demuestra inseguridad cuando no es capaz de dar participación a los líderes más sólidos que ha tenido el socialismo español.

Ahora Felipe González ha dicho que Zapatero debe y puede terminar la legislatura con un programa de reformas adecuado. Creo que tiene razón si se cumplen algunas premisas que no son fáciles. Primero, que Zapatero defina su proyecto político y las ideas centrales que le pueden hacer recuperar una parte de la confianza de los ciudadanos. Me refiero a su capacidad para decir una cosa y la contraria; ahora, de nuevo, el eslogan de la "España plural", sus vacilaciones ante la sentencia del Tribunal Constitucional y su incapacidad para arriesgarse a mantener una posición que le pueda generar desafección en la izquierda. El primer paso ha sido las primera reformas económicas. Es cierto que a la fuerza, ahorcan, y Europa le entregó la soga.

Pero ahora tiene la gran oportunidad de esgrimir el realismo para las reformas que faltan; librarse del complejo para promover una España democrática fuerte compatible con un Estado de las Autonomías que los nacionalistas nunca van a dar por definitivo.

La mayoría de los españoles están orgullosos de serlo, según el barómetro del CIS. Es hora de que la izquierda deje sus complejos y haga una política socialdemócrata, definidora del concepto de España y cumpliendo rápidamente las leyes como la Memoria Histórica para cerrar heridas y mirar al futuro.

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