El calvario de Rajoy

Actualizado 02/11/2007 1:00:47 CET

MADRID, 2 Nov. (OTR/PRESS) -

La credibilidad es la condición esencial del liderazgo. Sin crédito no puede haber confianza. Mariano Rajoy ha dilapidado su capacidad de generar confianza porque su apuesta por las mentiras del 11-M le han arrastrado a ese pozo del que en política no se puede salir. La sentencia del 11-M, con toda su contundencia, ha dejado al líder del PP sin capacidad de rehabilitación posible. Todavía dice que apoyará cualquier otra investigación que se realice. No tiene remedio.

Las encuestas son tozudas: todas determinan un formidable suelo del Partido Popular y una crisis profunda de liderazgo. Los votantes del PP siguen confiando en su partido, quieren votar por él, pero no conceden crédito a su presidente. En esa desconfianza, Mariano Rajoy está acompañado por la plana mayor de su partido, que han sido, además, portavoces permanentes de las insidias del 11-M. Ángel Acebes no tiene futuro político. Ni Eduardo Zaplana. El PP necesita una catarsis profunda que renueve sus liderazgos.

Tiene además el PP un grave problema de personalidad que limita su autonomía como partido. La dependencia de los periodistas que han marcado el ritmo de la campaña de intoxicación del 11-M es casi enfermiza, como si cada mañana los dirigentes del PP tuvieran que recibir el aprobado de los periodistas que les organizan su agenda política.

La distancia que nos separa de las próximas elecciones generales no permite renovaciones apresuradas. Estamos en una de esas situaciones de la vida en la que se asiste a una catástrofe anunciada que se manifiesta como inevitable. Este es un calvario de Mariano Rajoy que no puede hacer nada para impedir que se consume. Que así sea.

Carlos Carnicero

 

OTR Press

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