Las incógnitas de 2008

Actualizado 02/01/2008 1:00:27 CET

MADRID, 2 Ene. (OTR/PRESS) -

El resto del mundo ya se ha desperezado de los efluvios del tránsito a un año nuevo y a los españoles todavía nos queda el recurso de los Reyes Magos para demorar la puesta en marcha de la maquinaria del país. Pero ya hay indicios de cómo van a ser las cosas en este 2008 que se acaba de estrenar. Desde luego, la fecha del 9 de marzo es el epicentro de un año que se aventura convulso, intenso y definitivo.

El resultado electoral guarda más incógnitas que la de conocer qué partido quedará por delante en número de votos. Las elecciones, a pesar de la ventaja que conceden todas las encuestas al liderazgo de José Luís Rodríguez Zapatero y a las candidaturas del PSOE, tienen enigmas añadidos. No es lo mismo ganar en número de votos que en número de escaños, porque la matemática parlamentaria es la que decide la posibilidad de formar gobierno.

La experiencia de la dependencia de José Luís Rodríguez Zapatero de los partidos nacionalistas ha sido demoledora. Le ha impedido al PSOE autonomía en la forma de dirigir la legislatura y le ha proporcionado al PP suficiente munición para su política de demolición. Zapatero necesitaría lo que se llama una "mayoría holgada" que le permitiera una definición propia de los objetivos de su próximo gobierno, si lo logra.

Los objetivos de Rajoy son más perentorios. En primer lugar, su propia supervivencia. La pérdida clara de las elecciones sería su defunción política: dos derrotas consecutivas ya no hay partido que lo aguante. Pero además, si eso ocurriera, el PP asistiría a una enorme convulsión para definir un modelo de partido. La encrucijada se dilucida entre seguir el camino ultra conservador diseñado por José María Aznar o una reformulación de un partido europeo, centrista, autónomo de la Iglesia Católica, que podría estar más en la línea de Alberto Ruiz Gallardón o Rodrigo Rato.

El escenario de una pérdida electoral por parte del PSOE no es fácil de imaginar ahora. Pero no hay nada imposible y la sorpresas no pueden ser descartadas. Ahora mismo, lo único seguro es que el 2008 va a ser un año cargado de emociones en el que la economía también puede darnos algún buen susto.

Carlos Carnicero.

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