Moción de confianza imprescindible

Actualizado 30/05/2010 14:00:18 CET

MADRID, 30 May. (OTR/PRESS) -

Diga lo que diga la deficiente maquinaria de información y de propaganda de La Moncloa, la moción de confianza es imprescindible para convalidar la legitimidad de gobierno del PSOE; digo del partido y no del presidente, porque a estas alturas una opción a considerar sería la presentación de un candidato alternativo -entonces la moción de confianza tendría que ser sustituida por un acto de investidura- que encarase el final de la legislatura en la convicción de que no es éste un buen escenario para elecciones generales.

Lo razonable sería un pacto con PNV y CiU que garantizase la estabilidad parlamentaria de gobierno y que incluyera algunos ministros de estos dos partidos en un acción que pudiera entenderse de salvación nacional, en unas circunstancias excepcionales y extraordinariamente difíciles. No sirve para nada cerrar los ojos ante lo que está ocurriendo, sobre todo porque el camino a la normalización -y mucho menos a la recuperación económica- no está garantizado.

Los mercados no tienen otra motivación que las ganancias y la seguridad de sus inversiones: para los dos objetivos, la credibilidad y la confianza en que quien recibe los prestamos podrá devolverlos, es básica. Y no tenemos certeza de que los actos de gobierno hayan sido suficientes para recuperar el crédito. Una parte muy sustantiva de la confianza es en los equipos y las personas. Y el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero -empezando por el equipo económico que encabeza Elena Salgado- tienen un deterioro de su credibilidad que les hace irrecuperables.

Hay tiempo todavía para una negociación con CiU que ha dado una vez más ejemplo de responsabilidad y de hacer política de estado. Josep Antoni Durán y Lleida sería un excelente ministro de Exteriores y hay personas capaces en la dirección de CiU para formar parte de ese gobierno de transición. El PNV sería un añadido muy saludable porque además esta composición evidenciaría la falta de colaboración patriótica del PP.

El orgullo, y quizá la prepotencia y la soberbia, del presidente Zapatero ha sufrido un cepillado de carpintero con los últimos acontecimientos. Tal vez este aterrizaje desde su condición de Peter Pan a la de adulto responsable haya sido traumática. Le pasó a San Pablo cuando se cayó del Caballo. Veremos si le da de sí para una reflexión profunda, lejos de su habitual voluntarismo.

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