Patxi López y las luces largas.

Actualizado 20/10/2010 14:00:36 CET

MADRID, 20 Oct. (OTR/PRESS) -

Programa de la Cadena Ser con Ángels Barceló en San Sebastián y entrevista en directo con el Lehendakari Patxi López, la primera que concede después del acuerdo del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con el PNV.

El secretario general del PSE y presidente del Gobierno vasco sigue las consignas de Sun Tzu: "haz que la ventaja de tu enemigo sea la tuya; devuélvele los golpes donde él te quiera dar". Y con una sonrisa en los labios ha convertido en ventaja lo que podía haber sido un berrinche tipo Montilla.

Su discurso está muy bien articulado y le sirve además para garantizar el apoyo del PP vasco a su propia estabilidad de Gobierno: qué más da que el gato sea blanco o negro, si al final ha cazado ratones. Bueno, en estos tiempos, todo un principio pragmático pero confiable. Las transferencias conseguidas por el PNV, según el lehendakari, serán administradas por el Gobierno socialista y eso revertirá en beneficio de los vascos, de todos los vascos de esa sociedad plural que quiere construir el primer lehendakari socialista desde el testimonial paso de Ramón Rubial por la presidencia del Consejo en los primeros días de la transición.

Patxi López está demostrando cualidades de estadista, fundamentalmente porque como él mismo dijo tiene encendidas las luces largas para abarcar el horizonte, lejos de la trifulca del día a día. Medio en broma medio en serio le preguntamos si no sería razonable una mutación entre Euskadi y Madrid a la vista de la capacidad de entendimiento del PP vasco y el PSE; de esa forma, Antonio Basagoiti podría sustituir a Mariano Rajoy y él, Patxi López, podría ser el recambio de Zapatero. La pregunta que no tiene respuesta es por qué en Euskadi es posible una relación civilizada entre los dos grandes partidos y en el resto de España es imposible. ¿Tiene que ver con distintas esencias que en realidad responderían a dos concepciones del partido conservador? Desde que Jaime Mayor Oreja y todos sus malos augurios desparecieron de Euskadi esto es una balsa de paz. Las calles están pacíficas y los vascos están recuperando confianza en su futuro: al fin un poco de luces largas para iluminar el final del camino.

 

OTR Press

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