Si Gara dijera la verdad

Actualizado 17/06/2007 2:00:31 CET

MADRID, 17 Jun. (OTR/PRESS) -

Por principio, por decencia democrática, uno está obligado a creer lo que dice el Gobierno constitucional de España frente a cualquier información o rumor que destile el entorno criminal de ETA. La diferencia entre la crítica razonable a la forma en la que se ha conducido el proceso de paz del Gobierno con la organización terrorista y la brutalidad de la obstrucción política practicada por el PP, radica esencialmente en el reconocimiento del derecho que ha tenido el Gobierno en sus iniciativas para alcanzar la paz. Lo que hace insoportable la actitud del PP es el cinismo de negar ese derecho al Gobierno socialista para hacer exactamente lo mismo que intentó José María Aznar cuando era presidente del Gobierno. Al contrario de ahora, el PSOE apoyó con extraordinaria lealtad las iniciativas del PP.

Ahora asistimos a la ceremonia de ETA de filtrar su propia versión de los hechos. Lo hace porque considera que esas informaciones perjudican al Gobierno, dificultan el restablecimiento de la unidad y dan satisfacción a sus bases de apoyo. En esa campaña de intoxicación, solo podemos esperar que el Gobierno desmienta las informaciones que son falsas y nuestra obligación es apoyar las versiones del Gobierno. Pero este compromiso solo tiene un límite: la verdad. Si se descubre fehacientemente que el Gobierno ha mentido, tergiversando los hechos, la falta de crédito de quienes así hayan actuado nos liberará de todo compromiso de apoyo y establecerá un abismo de confianza con la opinión pública.

La voladura de la Terminal 4 de Barajas estableció el final del proceso de diálogo con ETA. Tras días de dudas y vacilaciones que erosionaron mucho el prestigio y el liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero, este se comprometió a interrumpir los contactos con la banda criminal.

Muchas de las cosas que sucedieron después -atenuación de la prisión de De Juana Chaos, selección de las listas impugnadas a ANV, y tolerancia con la situación judicial de Arnaldo Otegui- invitaban a pensar que la negociación con ETA continuaba. Eso es lo que dice el diario Gara. La opción responsable es no dar crédito a Gara y creer al Gobierno. Ojalá no tengamos que arrepentirnos.

Carlos Carnicero

OTR Press

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