Más pedagogía y coordinación.

Actualizado 25/01/2012 13:00:21 CET

MADRID, 25 Ene. (OTR/PRESS) -

Se cumple un mes del nuevo Gobierno y las exigencias de los ciudadanos se van multiplicando. Claro, que un mes no es tiempo suficiente. Sin embargo, algunos pensamos que las reformas pendientes, las tres vitales en este momento, estaban más pensadas y más preparadas para aprobarse en tiempo récord. Dicen que para tomar decisiones, algunas incómodas o impopulares, se quiere esperar al resultado de las elecciones andaluzas. No lo tengo confirmado. Son sospechas. Y si así fuera, no lo entiendo. Creo que los ciudadanos valorarían positivamente que el espíritu reformista que nos anunció Rajoy y que aplaudimos se produjera y a la mayor brevedad posible.

Han pasado ya cosas importantes. Algunas dignas más que de una mera enumeración. La profesionalidad de los responsables gubernamentales, los cambios en la Fiscalía, la Policía o la Guardia Civil, la política antiterrorista, la reducción del gasto -aunque aún escaso-, la ley de transparencia que inhabilitaría y podría llevar a la cárcel a los responsables políticos del mal manejo del dinero público. Muchas cosas, sí. No obstante, en materia económica parece que una cierta descoordinación que no beneficia al discurso de previsibilidad que se le suponía a este gobierno. La situación es de emergencia y se requiere mucha coordinación, pedagogía y rapidez. Los datos del paro tanto de la EPA del cuarto trimestre de 2011 como los de paro registrado de enero van a ser malísimos y los españoles esperan cambios cuanto antes. Al menos, políticas dirigidas a que cambie la tendencia, más si cabe tras conocer las pesimistas previsiones que acaba de realizar tanto el banco de España como el FMI.

Es verdad que los mercados están demostrando en las sucesivas subastas de deuda pública que confían más en España que hace apenas un mes. Se coloca todo y más y se pagan tipos bastante más bajos. Es una muy buena señal, pero insuficiente. El dinero para proyectos sigue sin aparecer y las deudas a proveedores continúan lastrando la marcha de muchas empresas y autónomos, que o bien tienen que despedir o cerrar. Y ya han cerrado demasiadas. Somos impacientes, pero la situación dramática de millones de ciudadanos lo justifica.

OTR Press

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