Sin luz a final del túnel

Actualizado 12/09/2010 14:00:22 CET

MADRID, 12 Sep. (OTR/PRESS) -

Los mercados continúan sin tendencia. Y no nos puede extrañar. La OCDE aseguraba esta semana que hay peligro de que la economía mundial se estanque de nuevo. Y ya son muchos los que ven a Estados Unidos haciendo una "W". Además, a los inversores no les gusta nada la más que probable tasa bancaria. En España, el gobernador del Banco de España ya se ha mostrado en contra. Cree Fernández Ordóñez que esas normas no son para tiempos revueltos, ya que pueden ahogar aún más las posibilidades de las entidades financieras de arreglar sus balances y empezar a dar financiación.

El IBEX avanzó en la semana casi un 1 por ciento, pero le cuesta mucho mantener la cota de los 10.700 puntos. En España, han mejorado algunas previsiones, pero siempre dentro de la gravedad. El paro sigue siendo el gran problema y con la reforma laboral aprobada definitivamente en el Congreso el jueves, sólo el Gobierno es optimista. Salió aprobada gracias al PSOE y a la abstención del PNV, lo que da una idea clara de que no gusta a nadie por insuficiente y por no abordar los principales escollos y ataduras del rígido mercado laboral español.

En definitiva, el Gobierno da pasos, pero no certeros, no con la intensidad que los problemas requieren. En este sentido, hemos asistido al espectáculo de ahora sí permitir a los ayuntamientos que se endeuden. La norma tiene algunos matices que aún la hacen más esperpéntica. Al fijar la capacidad de endeudamiento en función de la relación de ingresos y deuda, ayuntamientos grandes gobernados por el PP no podrán acogerse a la norma. Así que además de ser un parche es injusto y sectario.

No vamos por buen camino. Se adoptaron las dos medidas más duras: la congelación de las pensiones y la bajada del sueldo a los empleados públicos y todo lo demás está sujeto a decisiones electoralistas y sectarias. Las reformas siguen siendo inexistentes o insuficientes y el recorte del gasto ridículo. En este contexto, los inversores tienen pocas razones para el optimismo. Más si le añadimos a este cóctel el panel por competitividad en el que España ha perdido bastantes puestos situándose en puestos peores que países como Túnez. No hay razones para el optimismo y lógicamente los mercados lo acusan.

 

OTR Press

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