Mejor esperar

Actualizado 19/09/2010 14:00:27 CET

MADRID, 19 Sep. (OTR/PRESS) -

El sentimiento del mercado sigue siendo bajista. Lo mejor, por tanto, para decidirse a comprar es esperar. Los datos conocidos a lo largo de la semana desde luego no invitaban a otra cosa. Es cierto que los primeros compases de la semana vinieron más optimistas, pero la realidad volvió a imponerse y el miedo fue apoderándose de los inversores. Los datos conocidos desde Estados Unidos hacen temer que efectivamente la economía norteamericana pueda acabar haciendo una "W" y veamos de nuevo, a pesar del crecimiento de hoy, una recaída. En Europa, Irlanda está de nuevo en el ojo del huracán y España no acaba de salir de la lista de "malos" por más que alguna prensa anglosajona nos haya dicho lo contrario. Con 1,5 millones de viviendas buscando comprador, el paro, la falta de crédito y el desánimo del consumo es difícil que nuestra economía tire. De hecho, las últimas previsiones de la Comisión Europea hablan de nuevo de decrecimiento.

El Gobierno de Zapatero no lo cree así y el presidente aventuró esta semana que ya hemos salido de la recesión y que no vamos a volver. Pero, los datos dicen otra cosa y sobre todo los del paro. ¡Qué más da si crecemos al 0,1 o al 0,2 por ciento si seguimos generando parados! Estos días, Zapatero insiste en cambiar el significado de las palabras. Un parado en formación no es un parado, porque trabaja para su país. Un día va a subir la luz un 3 por ciento y al siguiente ya no se sabe. En fin, seguimos sin ver la salida de esta crisis y problemas como la financiación de las PYMES o el pago de sus deudas, las dudas sobre los impuestos, los pagos al PNV para la aprobación de los presupuestos para 2011 están ahí sin resolver o sin explicar. La confianza es, por tanto, muy difícil que se recupere en un ambiente de falta de transparencia y de inacción del Gobierno.

Estamos a una semana de la huelga general y eso sí empezamos a conocer datos de cómo se financian y el coste que tienen los liberados sindicales. Más de uno se ha quedado con la boca abierta. Decenas de millones de euros que se van por la alcantarilla para decenas de miles de sindicalistas que han estado callados mirando para otro lado mientras cinco millones de personas se desesperan sin trabajo y lo que es peor sin perspectiva. El cambio ya no es de gobierno, de personas, sino de modelo de estado, incluido el sindicalismo.

OTR Press

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