Prematura e interesado.

Actualizado 16/03/2011 13:00:28 CET

MADRID, 16 Mar. (OTR/PRESS) -

La desgracia humana y económica que vive Japón desde el viernes a causa del terremoto y el posterior maremoto tiene y tendrá consecuencias. Desde luego en vidas humanas y destrucción, pero también en la apertura de un debate sobre la energía nuclear que han precipitado algunos de forma interesada. Incluso este hecho ha primado sobre el factor humano, lo que debería hacer pensar sobre el papel de la prensa, de algunos políticos y de algunos grupos que han arremetido contra la energía nuclear, pero que tampoco plantean un debate serio sobre cómo nos abastecemos de energía. Claro, que hay más energías que la nuclear. En España, de hecho, el mix es bastante amplio. No así, por ejemplo en Francia donde el 70 por ciento de sus necesidades energéticas son de origen nuclear. Pero, ese debate no es que les interesa, porque sería contarle a la gente que la dependencia de países conflictivos en el caso del petróleo y el gas o el coste abultadísimo de las alternativas nos haría bajar nuestra calidad de vida y volver a tiempos ya superados.

Es verdad que algunos políticos por puras cuestiones electorales se han dejado llevar por la ola, que se dice progre, y todos en Europa se han puesto demasiado rápido, demasiado nerviosos. Todos los expertos han dicho que es demasiado pronto para saber las consecuencias de la crisis nuclear. Por supuesto que es lícito sentirse alarmado, pero ni ha ocurrido una catástrofe nuclear, ni estamos de lejos en el supuesto Chernobil. Sí se pueden aprender cosas y se debe. Pero también sabemos que todas las centrales nucleares del mundo están perfectamente coordinadas cada día, sobre cada incidencia y que se revisan continuamente los protocolos de seguridad. Se pueden hacer test y están bien que se hagan, pero si finalmente las centrales de Japón superan la prueba de uno de los mayores terremotos de la historia y un devastador maremoto, el debate abierto sobre la seguridad será un boomerang para los que de forma precipitada, engañosa y demagógica lo han abierto.

Tiempo habrá para valorar ese asunto. Ahora los medios de comunicación deberían estar más ocupados en la pérdida de vidas humanas y de proyectos de vida que en alarmar más de lo necesario. Y si se empeñan, tener la honestidad de hacerlo sobre datos ciertos, sobre información veraz y no sobre especulaciones o futuribles.

OTR Press

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