El desarme de ETA

Publicado 21/03/2017 8:00:23CET

MADRID, (OTR/PRESS)

¿Qué hay detrás del anuncio de la banda terrorista ETA, hecho a través de un intermediario, de que el próximo 8 de abril proporcionará la localización de todos sus "zulos" donde tiene guardadas sus armas y explosivos? En primer lugar, es muy difícil no pensar que la Guardia Civil tenga perfectamente localizados desde hace tiempo esos "escondites" y que por razones tácticas u operativas -la mayoría están en suelo francés- haya preferido no intervenir y esperar a ver quién o quienes aparecían por allí.

Pero contestando directamente a la pregunta que yo mismo he planteado, diré que en el anuncio de ETA hay una clara intención de propaganda pura y dura, de presentarse ante la opinión pública internacional como unas personas que han entrado en la senda de la sensatez, que no son tan perversas como los aparatos del Estado y los medios de comunicación "vendidos" a esos aparatos les pintan, y que son tan generosos que ahora van y deciden entregar sus armas. Eso sí, en el camino han asesinado a 858 personas, han herido a miles más, han sembrado mucho dolor por toda España, han destrozado a familias enteras. El último ejemplo trágico ha sido la muerte de Fernando Altuna Urcelay con 47 años, a cuyo padre, capitán de la policía nacional, ETA asesinó en 1980 cuando Fernando tenía diez años, y que no ha podido superar las heridas psíquicas y psicológicas que aquel atentado terrorista le produjo.

El Gobierno no debería permitir ningún tipo de escenificación del desarme de ETA que conllevara ese plus de presentarse ante la opinión pública como si de una ONG con fines humanitarios se tratara. Que entreguen las armas y punto y que esta entrega sirva para clarificar los más de 300 asesinatos de la banda terrorista que están todavía pendientes de resolver. Además, el Gobierno no debería -aunque a corto plazo necesite de sus votos para aprobar los Presupuestos- oír los cantos de sirena del PNV y del lehendakari Urkullu para que, primero facilite ese desarme, y luego cambie su política penitenciaria y acerque a los presos de ETA a las cárceles del País Vasco. El PNV ha sido un partido profundamente desleal en la lucha contra ETA y ahora, cuando la banda está operativamente acabada, lo que quiere es subirse al carro y colgarse algunas medallas.

Es muy importante que en el relato de lo que ha sucedido en el País Vasco en los últimos cincuenta años, quede muy claro que no hubo ningún "conflicto" de tipo político, ni enfrentamiento entre dos bandos. Hubo un grupo que asesinó a personas inocentes para conseguir objetivos políticos y eso no puede tener ningún precio porque ahora hayan dejado de matar o quieran entregar sus armas. Hay que aplicar la ley, y los terroristas tienen que seguir cumpliendo sus penas íntegras en la cárcel. Punto y final.

OTR Press

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