Ejercicio de democracia

Publicado 16/05/2017 8:00:28CET

MADRID, (OTR/PRESS)

Habrá que aceptar, sea uno votante, simpatizante o militante del PSOE, o no sea ninguna de las tres cosas, que hoy por hoy es el partido que tiene mayor grado de democracia interna. El que los militantes puedan elegir el próximo domingo -ya lo hicieron hace tres años- al secretario o secretaria general con la fórmula de "un militante un voto", es decir que el voto de Felipe González valga lo mismo que el del último afiliado al PSOE en el rincón más pequeño de España, es una muestra de ello. No es la única fórmula para garantizar esa democracia interna, pero sí parece que es la que más asegura la participación directa de la militancia en la toma de decisiones relevantes como es la elección del máximo responsable de la organización.

El debate celebrado este lunes en la sede central del PSOE entre los tres candidatos a la secretaría general ha sido también otra muestra de democracia interna. Durante más de hora y media, Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López han confrontado sus ideas y sus proyectos para liderar el PSOE. Y lo han hecho en un debate nada encorsetado, con posibilidad de interrumpirse, sin atenerse estrictamente a los turnos de palabra algo nada habitual si lo comparamos con otros debates electorales que hemos visto en España en los últimos años. Un debate muy bien moderado por una periodista con oficio, Carmen del Riego, que lo mejor que se puede decir de su papel en el mismo, es que no ha sido nada protagonista.

Sobre quien ha ganado o perdido el debate, habrá muy diferentes opiniones. En la mía, Patxi López, que era quien más fácil lo tenía por ser el candidato que a priori tiene menos posibilidades de ganar el próximo domingo, ha sabido jugar muy bien su papel y ha hecho un discurso, en el fondo y en la forma, que seguro ha gustado bastante al militante y votante socialista. En cuanto a los otros dos candidatos, sus dos argumentos fuerza los han reiterado hasta la saciedad. Pedro Sánchez echando en cara a Susana Díaz la abstención del PSOE en la investidura de Rajoy y la lideresa andaluza recordándole a su oponente haber sido el secretario general del partido que ha cosechado los dos peores resultados electorales en las elecciones de diciembre de 2015 y junio del pasado año.

Ahora es el momento de los militantes del PSOE. Son los que tendrán que decidir el próximo domingo a quien de los tres candidatos eligen para liderar el partido. El problema es que la delicadísima situación del PSOE no se arreglará sólo con la elección de un nuevo secretario general. Hay una fractura interna de tal grado que será muy difícil reconstruirla gane quien gane, porque las cosas han ido demasiado lejos. Y eso por no hablar de la imperiosa necesidad que tienen los socialistas de refundar su proyecto ideológico para ser el principal referente en la izquierda, y volver a ser un partido con posibilidades reales de llegar de nuevo al poder.

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